miércoles, 18 de noviembre de 2009

Mi corazón late de nuevo



Es curiosa la vida, un mes estás con un pie fuera y al siguiente parece que no haya pasado nada.
Esta salida ha sido muy especial para mí, el mes pasado viví uno de los peores momentos de mi vida, momentos en los que llegué a pensar que todo se acababa, aunque mi cabeza, siempre rebelde, desechaba rápidamente estas ideas. Yo salgo de esta! Pensaba. Y si la cabeza piensa una cosa, el cuerpo obedece.

El cielo llevaba unos días bastante mal, gris plomizo, ni se distinguían nubes. Mi amigo decía, no te hagas ilusiones, que esta vez pinta mal. Pero yo sabía que recibiría mi recompensa. Sabía que se me premiaría y que esa noche recuperaría mi vida de nuevo.

Y así fue, a las 4 de la tarde del único día del que disponíamos, de nuestra única apuesta, el cielo comenzó a abrirse hasta que a las 6 había despejado completamente. Fue MAGIA.

Entonces, sonó el teléfono como siempre, y la misma voz cercana de siempre, me dijo las palabras de siempre. Salimos??? SÍ, salimos.

Una hora después íbamos camino del sitio elegido para esa noche. Yo no paraba de repetir, es mi premio! Es mi premio! Y él reía, al comprobar que hay cosas que no cambian nunca, que sigo siendo la misma niña de siempre, pese a la tremenda bofetada.

El sitio elegido para esta vez me gustó muchísimo, un cielo espectacular, cercano a una carretera secundaria, apenas transitada y ocultos por unos olivos. El olivo, símbolo de la paz y la concordia. Qué curioso, es lo primero que siento esa noche: paz interior.

Soy muy miedosa, me paso la noche escudriñando el silencio por si cruje alguna rama o se oye una voz. Pero esta vez no, es la noche que más tranquila he estado, he respirado de ese silencio y de esa paz, para alejar mis temores. Y es que, posiblemente, una vez vencido uno, vencidos todos. O que tal vez, como me dijo mi amigo, lo no te mata, te hace más fuerte. Y esta noche lo soy. Soy mucho más fuerte. Y tengo muchos menos miedos.

Comenzamos la noche con un amigo, con Júpiter, y con los pequeños Kokusai. En su momento se estrenaron sin mí y esta noche es el bautizo oficial.
Una pena, tal vez porque está muy bajo o tal vez porque no acompaña un muy buen seeing, el caso es que no logramos distinguir más que una bola de luz. Pero eso no nos amilana. Hemos salido a por todas.



Equipo de oculares al completo
Con los naglers 26 y 22 siguen los estrenos y los descubrimientos.

Con el 26 y el filtro OIII 2”, observamos el velo de la estrella 52 cyg. Como un ave fénix resurgiendo de sus cenizas, alzando el vuelo. Tal y como yo me siento resurgir de nuevo.
El otro velo no lo abarca entero, verdaderamente recuerda un encaje, el laborioso trabajo que confeccionaban nuestras abuelas.

En la constelación de Acuario, distinguimos la nebulosa de la Hélix, una de las más próximas a la tierra, con el 26 descubrimos el porqué de su nombre, pues nos vienen a la cabeza los molinillos de las ferias para los niños, se aprecia su estructura completamente.
Con el 22, perfectamente, porque llena el campo del ocular, sin perder su vistosidad.

Tenemos sorpresa! Por casualidad, encontramos la NGC 282, un cúmulo poco brillante pero compacto. Mi amigo disfruta de estos encuentros.

Uno de los regalos que me tenía preparados para esa noche, era la Galaxia del Escultor. Tenía muchas ganas de encontrarme con ella. Y no me decepcionó. La Galaxia del Escultor abarca el total del campo del ocular, compacta en el centro para, gradualmente, afinarse en los extremos, de punta a punta del ocular. En el centro, nos parece divisar algo…

Con el mismo 26, un paseo por el Cisne y Casiopea, con el que disfrutar de una noche en calma y silenciosa, disfrutando con cada uno de los 5 sentidos, sintiendo cómo el frío aire de la noche oxigena nuestros pulmones. Esto es sentirse vivo.

Pero la sorpresa de la noche nos vino dada por el héroe Perseo. Nunca antes había observado este doble cúmulo de forma tan espectacular. Brillantes, estos cúmulos abiertos, quedan atrapados dentro del mismo campo del 26.



A la caza del Universo


Siguiendo con los cúmulos, por qué no el de las 7 hermanas? Las pléyades. También las distingo mejor que nunca: Alcyone, Electra, Maia, Merote, Taygeta, Celaeno y Sterope, y sus padres, Atlas y Pleione. Pero me dice mi compañero que mejor las vió con el ed80 y el 22, pues cabían dentro del mismo campo.
Pero yo disfruto con estas pequeñas lloronas.

Y nos vamos a por la blinking. Como comenta nuestro compañero forero Almach, esta nebulosa planetaria y parpadeante, ofrece un espectáculo tanto por su situación en el cielo como por poder ver su estrella central. Y es que esta nebulosa empeñada en jugar con nosotros al escondite oculta una verdadera fantasía.

Siguiendo con las nebulosas, le toca el turno a la de Norteamérica, completamente definida la forma del continente, y más diferenciada todavía su península del Yucatán. Nuestro planeta reflejado en el cielo?

Haciendo un hueco para las dobles, observamos la gamma del delfín. Siempre que la observo, recuerdo la denominación de los árabes, refiriéndose a ellas, las piedras preciosas,  y es que como nos cuenta la historia en la India, eran portadoras de fortuna. Una verdadera fortuna es observarlas, dando la impresión de que una se esconde tras la otra, mientras una avanza con paso firme, la otra se deja guiar.



 Mi corazón renace ante tal magnificiencia


Con Almach, en Andrómeda, disfrutamos de una doble en color crema y grande la una y la otra, azul. Distintas tonalidades, distintas magnitudes. Igual belleza.

El orgullo y vanidad que sentía la reina Casiopea por su belleza y la de su hija, fue castigado por Poseidón colocándola en el cielo en una postura bastante indecente y poco atractiva. Y en esta postura y cercana a ella, encontramos M103, un cúmulo abierto, quizá no tan exhultante de belleza como su reina. Bonito, pero no el mejor.

Y continuamos con su hija, Andrómeda, la otra belleza. Lástima que su madre frustrara su matrimonio con el héroe Perseo. Hubiera sido la relación perfecta: la beldad y el héroe que la liberta. En los límites de la linda Andrómeda, observamos su propia galaxia, M31. En vertical, con el núcleo muy compacto y a la derecha breve espacio negro, para luego continuar con su luz difusa.
En la misma Andrómeda, descubrimos el NGC 752, cúmulo abierto.
M33, la galaxia del triángulo, la escudriñamos con el 26. Es grandísima. Pero pequeña, en comparación a su vecina Galaxia Andrómeda

Y, siguiendo con la familia, orientamos el querido LB 12” hacia Pegaso. El caballo que ayudó a Perseo en la liberación de Andrómeda, apresada como castigo a la vanidad de su madre, que se le antojó que ellas dos eran más bellas que las ninfas. Como Pegaso, el LB es nuestra montura en el viaje de esta noche. De su mano, atisbamos M15, un denso cúmulo globular.
En la misma constelación advertimos la NGC 7331, con una inclinación similar a la de Andrómeda, se trata de una pequeña galaxia, difusa, pero fácil de apreciar.

Ahora, nos encaminamos a la ballena, a Cetus, a la que Andrómeda fue encadenada y de donde la rescató Perseo. Allí, atisbamos las NGC 584 y 596, muy débiles galaxias, una en la parte alta derecha del campo del ocular. La otra, abajo a la izquierda. Cercana y de similares características, la 615.
Desde aquí, atisbamos M77, una galaxia pequeñita, con un núcleo muy, muy brillante.

Cambiando de tercio, mi compañero voltea el LB hacia Auriga, el cochero. Y, subidos en él, volaremos hacia sus Messiers: M36, M38 y M37. Cúmulos estelares.
Con el ethos, primeramente, observamos M37, es mi favorito. De nuevo, observamos M37 con el 26, M38, a su lado, parece su pequeño hijo. M36 está tan abierto que parece simplemente un puñado de estrellas.

El seeing se niega a acompañarnos y no merece la pena dedicar mucho tiempo a ver dobles. Pese a esto, es una noche estupenda. Decenas de estrellas recorren el cielo fugazmente. Son las leónidas.

Volviendo a Perseo, descubrimos M34, un cúmulo abierto que escrutamos con el 26.
Con el ethos 13 volvemos a acechar al doble cúmulo. Esta vez se desborda en el campo.

En la constelación de Piscis, descubrimos la pequeña galaxia en espiral de M74.

Y realizando de nuevo el anterior recorrido, en Andrómeda encontramos la galaxia NGC 404, la fantasma de Mírach. Aunque bonita, está completamente eclipsada por la brillante estrella

En la constelación de Géminis, avistamos el cúmulo abierto M35, eclipsando al pequeñín que habita a su lado, arriba a la izquierda.
Siguiendo en los gemelos, atisbamos la NGC 2392, la Nebulosa del esquimal o cara de payaso.

Esta noche hemos dedicado gran parte del tiempo a descubrir cosas nuevas, catalogadas como NGC. Algunas veces, hay que perder lo que tienes, para valorarlo más. Así es el género humano. No sabemos lo que tenemos, hasta que no lo perdemos, o estamos a punto…

Y por fin llegamos a nuestro destino, a Orión. Después de meses esperándolo, aquí está de nuevo. Como bien decía Machado, todo pasa  y todo queda, pero lo nuestro es pasar... Y el cielo, como parte de la vida, rueda de la misma manera.

No puedo decir más que ha merecido la pena la espera.

En el antiguo Egipto, Orión significaba la muerte y la resurrección. Creo que nada más apropiado para terminar la noche. Con la resurrección. El resurgimiento a la vida. Dejar atrás lo malo, para aprovechar sólo lo bueno. Aprendiendo de la lección, siempre aprendiendo.
A esta hora ya, la medianoche, Orión domina el cielo. Betelgeuse, Rigel y Bellatrix son las más brillantes, es inevitable mirar hacia ellas.
Divididas por el cinturón en el que encontramos unas bellas triples.

Y dominando sobre todo el conjunto, M42, un nebulosa difusa, la más espectacular del cielo. La observamos con filtro, sin filtro, con el 26, con el 22, con el ethos. Pero aunque cambie el brillo, el tamaño o la intensidad, yo sigo acechando a la cabeza del león que logro distinguir. El trapecio forma su ojo, y alrededor una larga melena.

Suena el teléfono, pero tardo en procesar su sonido, tan absorta estoy en la contemplación. Vuelvo a mirar y por segundos, me parece adivinar un corazón, el órgano humano más importante de nuestro organismo. El corazón, que late de nuevo, insuflando vida y esperanza.

Y fuerte, fuerte como el león que vuelve a llenar mi ocular.

lunes, 24 de agosto de 2009

La noche en la que se nos mostró el camino

La noche en la que se nos mostró el camino (24/08/2009) El encuentro era a las 9 de la noche y el cielo prometía. Mientras iba en el coche conduciendo hacia el lugar en el que habíamos quedado esta vez, pensaba en lo mucho que ha cambiado mi vida en el último año y medio. Antes de este tiempo, me cuentan que yo iba a pasar horas muertas en el campo y hasta muchas veces pasando frío y no me lo creo. ¿Qué clase de afición es esta en la que pasas sueño, frío y todavía te vas tan contenta a tu casa? Y contenta sería poco. Contenta, satisfecha, emocionada…

Esta salida me recordó muchísimo las noches de mi infancia, en el pueblo. Los veraneos había que aprovecharlos en visitar a los abuelos y las noches se aprovechaban tumbados en el suelo de la entrada a la casa, en la calle, contando estrellas fugaces.
Misma agradable temperatura, misma sensación de pueblo, y la mejor compañía. Como cuando era pequeña y pensaba que todo era fácil.
Ahora, hasta para encontrar ese cielo hay que hacer kilómetros y kilómetros de carretera. Pero, como en todas las salidas con mi amigo, mereció la pena. Por unas horas, volví a ser la niña de entonces.

Para entrar en materia, y mientras desaparece la Luna, comenzamos la noche con una serie de dobles. Algunas era la primera vez que las veía. Y me gustaron. Mucho.
Un dobson perfectamente colimado y un ethos 13 mm en el portaoculares pueden hacer que te olvides de lo poco que vas a dormir esa noche, y de todo….

La doble del Delfín. Nunca había observado esta pareja y lo que más me llama la atención es la perfección del par: tamaño, luminosidad, precioso color dorado… Lo mismo me ocurre con Alya, la doble de la cola de la serpiente, qué azul más hermoso! Parecen 2 ojos que observan cómo les observo yo.
Tanto la 70 de Ofiuco como Rasalgheti me parecen muy distintas de las anteriores, tan diferentes parejas en magnitudes y tamaño. En Rasalgheti me da la impresión que una intenta esconder a la otra, diciendo al Universo: aquí estoy yo!!

Luego, las familiares: la doble-doble de la Lyra, Albireo, Alcor- Mízar,…
Una pareja que me gustó mucho fue aquella de la que toma nombre nuestro forero artista, sin desmerecer a los demás, el que con mejores dibujos nos obsequia: Almach, la gamma de Andrómeda. No me extraña que alguien tome el nombre de esta doble, quizá la más hermosa que haya visto. Una, rutilante y naranja, la otra azul, mucho menos brillante.

Pasamos a uno de nuestro objetos favoritos: M51. Con el ethos se distinguen las 2 galaxias, pero mucho más débiles que otras veces, ya que la Osa Mayor y los perros de caza continúan viaje hacia su refugio de invierno. La observamos también con el 7 y con el 30, pero como mejor la vemos, indudablemente, es con el 13. El remolino ya es tenue, y es que se acerca el otoño. M101, cercana, en la Osa Mayor.

En la cola del Escorpión encontramos M6 (la mariposa), y M7, cúmulos abiertos.
El Escorpión empieza a morir bajo los pies de Ofiuco para dejar renacer a Orión, ya que se puede observar ya de madrugada. Pero es pronto todavía para pensar en el otoño, prefiero pensar en el héroe Maui, con este anzuelo pescó un pedazo de tierra al que luego llamaron Nueva Zelanda. El anzuelo se separó con tanta fuerza de la tierra, que voló hacia el cielo, donde permanece.
Siempre algo nuevo en la noche, como nuevo fue ese pedazo de tierra.

Con el ethos y un filtro UHC, observamos la Nebulosa de la Laguna, M8. Es tal la calidad de la imagen que veo cómo un negro río divide la Nebulosa.
Por hacer comparaciones, mi compañero quita el filtro. No, no, la imagen pierde muchísimo. Mejor con filtro. Zonas claras, más oscuras. Para perder horas.

Con el mismo Ethos (gracias S. Ethos por las noches que nos das!!), el mismo filtro, y en la misma constelación, observamos la Trífida, M20. Perfectamente dividida en 3, es el trébol que nos está dando suerte esta noche. Suerte? No, ganas de disfrutar, optimismo…

Continuamos de la misma forma con la Nebulosa del Aguila, en la Serpiente, M16, aunque ésta no me guste tanto, por ser más tenue.

Y otra que me gusta mucho, la Nebulosa de Omega, M17, mi Niké Aptea, mi victoria particular.

En la Lyra, el anillo, la nebulosa planetaria M57. Cambia el modo de observar las cosas con filtro. Con él es como si hubieran vaciado su alrededor. Sin filtro, es mucho más espectacular su campo, sin perder vistosidad la nebulosa.

En el Boyero, observamos M3, cúmulo grande pero desmejorado, por estar demasiado bajo ya.

Antes de que acabe de caer la Osa Mayor, buscamos M81 y M82. Han cambiado de posición con respecto a la primavera, lógicamente. Apenas entran en el campo del ethos. M82, la alargada horizontal sigue siendo la que más me gusta.

Un pequeño paseo por el lagarto (Lacerta). Es espectacular. Comellas tiene razón al comentar la sensación de tridimensionalidad que da.

En el tejado de la casita de Sagitario tenemos M22. Me gusta este cúmulo, mucho más espectacular y explosivo que M4 en Escorpión.
M28, cúmulo mucho más alejado que M22 (casi dobla su distancia a la tierra) también en Sagitario. Poco vistoso.

Es noche de cúmulos, M80 en el Escorpión. Se trata de un cúmulo pequeño.

M69, en la base de Sagitario, nada destacable tampoco.

Es increíble, son las 12 de la noche y no hemos ni cenado. Mi amigo está emocionado buscando un objeto tras otro, y ni hambre tiene. Venga, que tenemos que cenar y beber algo al menos… Él también ha cambiado en este año y medio. Sigue siendo lo mismo de intuitivo a la hora de buscar, pero sus conocimientos del cielo han aumentado al 100%. Me gusta aprender de él. Aprender con él, seguir sus pasos… Es mi maestro en esto de la astronomía. Reconozco que si no fuera por él, iría mucho más lenta en mi avance.

Pues breve parada para el refrigerio, no más de 10 minutos y continuación de nuestro viaje en el tiempo. Y es que es lo maravilloso de la astronomía, viajar a años luz entre galaxias y cúmulos, nebulosas y estrellas, sin moverte del sitio, sin sentir más cansancio que el vértigo de las distancias en las que nos movemos.

M15 nos da alas para continuar el viaje. Este cúmulo globular, en Pegaso, es un verdadero torbellino.

Cercano, M2 en Acuario, es otro cúmulo globular, maravilloso, de estrellas muy apretadas.

Cambiando a nebulosas, la nebulosa Saturno en Acuario, es muy parecida a nuestro planeta amigo, de ahí el nombre, se le ven los “anillos”.
Siguiendo en Acuario, el aguador, tenemos otra nebulosa planetaria, la Hélix, la de la Hélice. La más cercana al Sol, con un espacio equivalente a la mitad del tamaño de la luna llena, pero con el 30 mm yo no consigo verle las hélices…

Ahora, en el majestuoso Cisne, otra nebulosa planetaria, la Blinking Planetary. Es la primera vez que la observo y despierta mi curiosidad. Depende de cómo fijes la vista, se ve la estrella o la nebulosa. Parpadeando y alternándose una y otra. Acertado su nombre.

En el mismo Cisne, la nebulosa del Velo, con OIII 2”, espectacular, alucinante, increíble…. Como siempre.

En Casiopea, el cúmulo abierto M103, con nubes. Regular.

El doble cúmulo de Perseo. Uno arriba del ocular completamente, en el otro extremo, abajo, el otro. Llenan el campo del ethos, y de mis ojos. Apenas entra.
M34, también en Perseo, otro cúmulo abierto para el ocular de los oculares. Es curioso el origen de la palabra ethos, es el talante o disposición del agente discursivo. El talante…. El buen humor que te hace aflorar este ocular al observar por él?

En el escudo, Will Duck, envuelto en un campo estrellado sin parangón, me parece algo bonito de verdad.

En Andrómeda, M31, M32 y M110, de un solo vistazo y en el mismo campo del ocular. La de abajo sería mucho más vistosa si no la eclipsara la propia galaxia de Andrómeda.

En Pegaso, una mininebulosa NGC diminuta, diminuta. Un circulito como la Little Gem.

Por un pequeño lapso de tiempo, las nubes han interrumpido nuestra obsevación, pero desaparecen y, afortunadamente, las ganas no se van con ellas, por lo que continuamos nuestro camino.

M103, sin nubes, sí se ve como una explosión ahora, precioso.

M92 en Hércules. Más pequeño y menos impresionante que M13, que también observamos, obviamente. No en vano, M13 es uno de mis objetos favoritos.

En Ofiuco, M10, M12 y M14, cúmulos globulares, algo borrosos por la leve nubosidad.

Poco antes de las 00:50 algo enciende la noche, pues veo completamente iluminado a mi acompañante consultando unos datos. Me quedo paralizada, pues no sé qué ha pasado. Ha sido detrás de mí y mi amigo grita: un bólido, un bólido!! Reconozco que mi tiempo de reacción fue de tortuga, pues cuando me levanto y giro ya sólo queda el rastro de él. Un rastro grueso, alargado y firme por la zona de Capricornio. Tan grande fue que se mantuvo el rastro 20-25 segundos en el cielo.
¿Te imaginas qué sentirían los antiguos al ver estas cosas? Comenta mi amigo. Casi es lógico que creyeran en dioses sobrehumanos.
Ha sido impresionante esta luz en la noche, dejándonos un camino marcado a seguir. No decaigáis, parece que dice.

Cambiamos a Vulpécula, allí tenemos la Nebulosa Dumbell, me recuerda el algodón azucarado de las ferias. Grande, vistosa.

Little Dumbell, sin filtro es muy borrosa. Con filtro, obtenemos la forma de un pequeño cacahuete. No nos dice mucho, la verdad.

En Andrómeda, la Blue Snowball, esta diminuta nebulosa planetaria es una verdadera bolita azul.
En Andrómeda también, NGC404, pequeña galaxia bastante eclipsada por Mirach, dada su cercanía.

En Pegaso, el caballo alado, 2 NGC: 7619 y 7626. 2 galaxias cercanas. Un verdadero logro para este buscador y su dobson. En cambio, a través del ocular, no hay más que dos borrocitos…

Otra pequeña galaxia NGC en esta constelación: 7331, casi imprescindible punto de referencia para los admiradores del Quinteto. Así se ve nuestra galaxia desde la lejanía, comenta que ha leído mi amigo.

En la constelación del Triángulo, la Galaxia que recibe su nombre. Fijándote mucho y con mucha imaginación, a lo mejor se ve alguna espiral…. Y es que hace falta mucho mejor noche para verla bien.

Y llega el momento de Júpiter. Ahora está alto y le toca su momento de gloria. Es una de las mejores observaciones que hemos tenido de este planeta. A lo largo de la noche, hemos visto cómo iban moviéndose sus satélites, pero ahora es cuando vemos la Gran Mancha. Yo es la primera vez que la observo. Fácilmente distinguibles 8 bandas… Qué colofón a una noche tan magnífica!!!

También fueron vistas: M52 en Casiopea, M30 en Capricornio, M74 en Piscis, M5 en Serpens Caput… Cuánto nos ha cundido la noche!!!

Es hora de recoger, pues al día siguiente es laborable y el trabajo no perdona.

Un último vistazo a M13, hay qué ver lo que nos gusta…!!! Y a recoger.

El regreso, con sueño pero feliz. Es el coche el que vuela o soy yo?


Quili


Publicado en la revista AstronomiA el mes de Noviembre de 2009

sábado, 18 de julio de 2009

Calar Alto


A las 7 de la tarde comenzó el viaje a Almería. Carreteras en tierras áridas, desiertos de los que recuerdan maravillosas películas como “ La muerte tenía un precio” o “ Por un puñado de dólares”, muchos títulos más vienen a mi mente…. Desviación en Gérgal y toma de la carretera que nos llevará a nuestro destino.

En Calar Alto nos encontramos con radiotelescopios de gran tamaño. 2 observatorios impresionantes que dominan el cielo almeriense. Si faltaba algo para que este espectáculo fuera más impresionante, el sol nos lo brinda: una maravillosa puesta de sol en la que los máximos protagonistas son estos 2 gigantes blancos, a los que D. Quijote hubiera confundido sin lugar a dudas, transformándolos en dos monstruos con los que batallar.


 
 Uno de los observatorios


Tras una breve parada para la fotografía, continuación de viaje y encuentro en las cercanías del albergue de los que serán compañeros de la noche. Ya estamos todos.
Tenemos a Paco, con un Celestron 8;  a Juan José (Comiqueso) con su apo 130, y con su Orion Optiks de 300 mm; a Gaby (Gab), con su Pentax 75 mm (maravillosa fotografía…); a Carlos y Teresa, con su celestron 6 SGT (todos supergotorizados); y a FranJua, con su dobson LB 12” y su nuevo ED 80.
Yo no llevo nada más que mis ganas de observar, que son muchas. Pero la noche promete…



 Foto de grupo


Es increíble cómo recordamos algunas veces las cosas. De esa noche me vienen a la cabeza todavía flashes de imágenes vívidas a mi cabeza. Es como volver a vivirlo otra vez. Sin lugar a dudas, la mejor observación de mi corta vida de aficionada a la astronomía: la compañía, el clima, el sitio,… Y el cielo.

Tras habituar la visión a la oscuridad durante la cena, comenzamos nuestro periplo celeste.



 Preparando el equipo


Esta noche es la presentación en sociedad del pequeñín, del ED80. Su primer papel protagonista. Y doy fe que consiguió pasar la prueba con éxito, y hasta aplausos.

Su primer solo en la observación será la búsqueda de la doble-doble de la Lyra. Perfectasss!!! Con el 7 mm. Nunca las había visto tan perfectamente separadas y brillantes. Me encantan!! Aquí no se ve el halo borroso que se observa a través del dobson. No, aquí son dos brillantes, que a su vez engarzan con otros dos brillantes, perfectamente separadas. Bravo por el ED80.

Queremos hacer un recorrido por nuestras dobles favoritas, pero, mientras, nos reclama la captura en otros telescopios de otros objetos que también entran dentro de nuestras apetencias.

En el apo de JuanJo (Comiqueso), tenemos a M17, me parece una explosión de  luz, en la que algo nace en su interior, algo se mueve.

Justo al lado, en el Celestron 8 de Paco, tenemos a M57, el anillo. Perfectísimo en su espacio vacío que luego vuelve a crecer.

Volviendo con el ED80, tenemos ya a Rasalgheti. Otra vez la misma impresión que la doble-doble, nunca la había visto así. Una, grandísima, impactante, naranja. La compañera, mucho más tenue y débil.
Qué diferentes una de otra!!!



 Dobson y Ed


El jinete Alcor y Mízar, son otra pareja separadas en color y brillo. En este caso, el brillo de una no llega a eclipsar al de la otra, no llegan a tocarse.

Con el ED80, observando Albireo, la del Iris, aprecio mucho mejor su diferencia de tamaño. Mucho más grande la blanca-amarilla, que la azul.

Paco nos llama y sonríe, dice que ha capturado a ET, riendo, me acerco y es verdad. A través de su ocular diviso a NGC 457 en Casiopea, nuestro pequeño extraterrestre de la noche.

En Ophiuco, observamos Yed Prior y Yed Posterior, ambas de color naranja. Una eclipsa completamente a la otra, y es que la primera es exactamente media magnitud más luminosa que la segunda.

De las dobles de Scorpio saco la misma conclusión con  el ED80, observo de una forma muy distinta el dobson, de esta manera, verdaderamente, te puedes hacer una idea de su magnitud.

JuanFra (FranJua) me ve entusiasmada con el ED80, no te emociones tanto, me dice riendo, gira el telescopio y dice: mira! Ohhhhh, noooooooo. Es M13. Qué decepcionante observar uno de mis objetos favoritos a través del pequeño apo!!!

Venga, vamos a por más dobles, y en otro giro de timón me lleva a Vega. Justo debajo, a la derecha, tenemos dos finísimas cabezas de alfiler, diminutas, es impresionante el brillo que alcanzan.

La nebulosa de la laguna con el ethos y filtro la veo mucho más difusa que con el dobson.
En M80 me da la impresión de encontrar un corazón difuso en un campo de estrellas….

De reojo, observamos al Dobson LB 12”. Creemos que el ED80 ha cumplido su papel como telonero. Pero es hora de darle trabajo al Dobson.



Equipo, 12" y Ed80
Ni estos dos segundo de cambio de telescopio estoy parada (es genial), Juanjo me avisa para que observe M81 y M82 a través de su apo. La imagen me gusta.

Me entretengo un rato con el ED80 y la Vía Láctea, quiero dar algún paseo estelar, pero no tarda en estar el primer objeto con el Dobson. Oigo a JuanFra decir: Qué pasada!! Y es que acaba de capturar a M51 con su habitual rapidez (es que no dejo de asombrarme con su facilidad para la búsqueda). Nunca, pero nunca, había visto la Galaxia del Remolino de esta manera. La galaxia grande abre sus brazos a la pequeña. El remolino hoy abraza a la pequeña con más fuerza que nunca.
Se distinguen todos y cada uno de sus brazos, separándose entre sí, hasta se pueden contar… Repito, nunca la había visto así.
M106, cerca.

La madre de las galaxias, la Osa Mayor, a por ella nos dirigimos.
Con el 20 mm capta M81 y M82. Y ya con el ethos 13, M82 en exclusiva para mí. Mi preferida de estas dos.
La Owl nebulosa, la M108, M109

Un regalo: NGC 52 Cyg, LOS VELOS, el de la derecha en concreto. Cada dos o tres meses cambio de objeto preferido y este trimestre, este es el mío.
Mirando a través del Ethos, me da la impresión de ver las alas del cisne, ese que transportó a Simbad hasta el valle de los diamantes, pero soy yo la que ha descubierto un verdadero tesoro esta noche con este valioso objeto.
Una sensación de sorpresa y admiración se apodera de mí. Me ha sorprendido ese encaje perfecto, tupido, alargado, en que consiste este ala al que dirige su propia estrella.
En el cisne también M29, cúmulo abierto

Visitando Sagitario nos invade su espíritu guerrero, proveniente de este cazador asociado a la guerra y el fuego. Siguiendo con las nebulosas atacamos a la laguna, M8, una larga mancha cuyo tamaño equivale al de 3 lunas llenas. Vista con un ocular prestado de 36 mm y el OIII me da la impresión de observar un abanico, un racimo de estrellas apiñadas del cual irradia la nebulosa formada por una semicircunferencia.

Con el mismo espíritu guerrero, disparamos a M17, la Nebulosa de Omega, o Nebulosa de la Herradura, con el 30 me parece ver la w del alfabeto griego, pero es que con el ethos 13 y el OIII es a la Nike Aptea a la que veo!!! Creo que abandonó por una noche su escalinata en el Louvre para visitarnos. Después de todo, no hay mejor trofeo para el guerrero que una Victoria alada…

La Nebulosa del Aguila la veo mucho más difusa, en cambio.

Con M20, la Nebulosa Trífida, me parece estar viendo una foto de algún libro, tan perfecta es la imagen. Dividida en 3 lóbulos, de ahí nombre, separados a su vez por finas líneas. Parece un trébol… Nuestro trébol de la suerte esta noche.

Conseguimos una verdadera explosión en M6, la Nebulosa de la mariposa, M7 muy cerquita, en Escorpio. Y explosión es también el cúmulo globular M22. Cúmulos globulares también M54, M70, M69. Bajo la tetera, a la izquierda, M55

M4, en Scorpio, una de mis asequibles. M19 y M62.

Los perros de caza nos llaman. Ya está bien de cúmulos, en M94 encontramos una galaxia pequeñita y resultona, muy brillante su corazón. El cúmulo M3 en la misma constelación.

Durante nuestro recorrido, Gaby ha conseguido fotografiar M17: alucinante!! Es un chorro total de luz. Qué maravilla de fotografía

Con nuestro pequeñín distinguimos M31, M32 y M110, las 3 galaxias de Andrómeda, aquella que fue dominadora de los hombres (versión que me gusta mucho más que la otra de inocente y pasiva…). Con el dobson las podemos comparar mucho mejor

En Andrómeda, sigue teniendo su momento el ED80 con Almach, la doble. Da la impresión que una devora la otra.

En Vulpécula encontramos a la Nebulosa Dummbell, compacta, redonda y algodonada….

Volviendo al Dobson (mi héroe), llenamos el ethos con M11, Will Duck, el pato salvaje.



 Dobson 12" de mis amores


Sin menospreciar Ophiuco, JuanFra no necesita esforzarse para encontrar cúmulos globulares como M10, M12 ó M14. A mí me resultan todos muy parecidos…. M9, M107, uf, tantos…

En esta misma galaxia observamos un gran cúmulo que no cabe en el ocular, se trata de IC4665. Grande, disperso, concreto.

M59, la pequeña galaxia elíptica en la constelación de Virgo….

Carlos y Teresa están interesados en observar Júpiter, así que ahora que ha subido un poquito y antes de que se vayan ellos, le enchufamos al planeta del verano. Me gusta con el 7 mm, se ve gordote.

Con el Radian prestado de 5 mm, lo observamos mejor que nunca, no sólo en tamaño sino también la forma en que distinguimos, la luminosidad de las bandas. Es increíble…. Nunca había podido contrastar las diferentes tonalidades de sus bandas de ese modo tan preciso.

Nos prestan un nagler de 17 mm para observar el doble cúmulo del héroe Perseo. La impresionante visión me hacer recordar mi error al solicitar la compra de un Uwan 7 mm, en lugar de un 16. Me hace falta para mi dobson!!

Uno de los triunfos de la noche es el Quinteto de Stephan en Pegaso. Ellos dicen que ven 3 de las 5 galaxias, pero yo sólo veo 2. Y tampoco es que me entusiasme tanto… Todavía soy novata. Bueno, es la emoción de encontrarlas…
Junto al Quinteto de Stephan, la NGC 7331, a la que repasamos también.

Alguna cosa me ha quedado en el tintero o no he hecho gran alusión, pero es que fue tal la cantidad de cosas que esto se convertiría en un ladrillo: M25, M103,…

En el camino de regreso una liebre cruza delante del coche. Pero 100 m más adelante lo que me hace gritar de emoción son dos bambis, dos ciervos!!! Están justo parados en medio de la carretera nos miran y salen corriendo.

No encuentro otra manera mejor de acabar esta noche.

Por más que lo pienso esta noche ha sido una de las más emocionantes que he tenido en mi vida.

viernes, 26 de junio de 2009

Observación aiera



Después de una semana de intentos infructuosos de observación, por fin llegó el día. La verdad es que pensé que era especie de gafe. De una manera u otra, pero no había manera de que yo tuviera una observación. Tanto tiempo intentándolo pueden conseguir que una novata como yo alcance el punto límite de desesperación.
El jueves por la noche confirmé con Hélike nuestra asistencia a la salida aiera (AIA, Asociación Ilicitana de Astronomía. No confundir con el Año Internacional de la Astronomía), y el viernes por la mañana mediante llamada telefónica acordé con Salva que salíamos SÍ o SÍ, que ya estaba bien.

Llegué tarde al lugar acordado para la salida de Elche. Mil disculpas (seguro que me han puesto una multa por exceso de velocidad…)
Había nubes, pero estaba segura que se irían.

Salimos en nuestros respectivos coches hacia el lugar oficial de quedada, la gasolinera del Hondón. Allí se nos unieron los últimos del grupo y continuación del trayecto hacia nuestro observatorio.

Hacía mucho tiempo que no sacaba mi equipo al campo. Era la noche en que tenía que demostrarme a mí misma que era capaz de encontrar algún objeto en el cielo que no fueran luna o planetas. O estrellas.



 Ramón


Saco la base, la pongo y saco el tubo y lo pongo encima y me quedo mirando. Me comenta Hélike, y tú cuando montas? Si ya está, le contesto. Mira qué es fácil montar esto… jejejejej



 Yo misma


Mi (prestado) buscador de punto rojo estaba ligeramente desalineado y entre dos compañeros consiguieron que quedara perfecto  Hélike y yo observábamos la operación, deseosos, como novatos oficiales que somos, comenzar cuanto antes. En la alineación, Saturno, objeto con el que tuvimos la referencia, desaparecía de vez en cuando debido a la nubosidad. Pero yo estaba segura de que la noche sería buena, y así fue. Qué temperatura tan estupenda hacía…




 Salva


Una vez alineado, Salva apuntó al primer objeto de la noche, M57. Le encanta localizarlo. Se va directo a él siempre. Una vez M57 atrapado en mi ocular, se fue con su refractor (el dobson 300 lo había dejado en casa) para intentar fotografiar la luna, que nos obsequió con su presencia durante la primera parte de la noche.
Digo obsequió pues no dejó de ser una sonrisa al principio de la noche. Una sonrisa de bienvenida a las observaciones del verano, al buen tiempo y a las nuevas constelaciones.

Y allí quedamos, Hélike y yo, absortos con M57, el anillo. Qué curioso, un anillo para sellar nuestro compromiso con la noche y con esta afición…
Había sido capturado con mi 25 mm y con el 16 pudimos ampliar la imagen para disfrutar de esta especie de aureola cerrada en la lira.

Antes de que desapareciera Saturno era obligado dedicarle unos minutos. No muchos, así que primero lo capto con mi 25 y después, rápidamente, 11 + barlow.
Mira Helike!! Ahí lo tienes!!!

Mi dobson GSO tiene unos rodamientos magníficos, pero tal vez excesivos. Tengo que averiguar la manera de fijarlo cuando encuentre algún objeto, pues al solo movimiento del cambio de ocular, se mueve el tubo y tengo que comenzar de nuevo mi búsqueda con cada nuevo ocular que meta en el crayford

Llevaba una lista preparada, pero pronto descubrí que me iba a ser difícil completarla. Con tanto equipo es fácil distraerse con cada uno de ellos. Además, estreno, 2 compañeros llevaban nueva montura motorizada que hay que utilizar.
Gracias chicos por las escaleras!!! Siempre que intento observar por equipos ajenos al mío tengo el mismo problema… Que no llego!!!! Las escaleras son el mejor invento para personas del tamaño standard como yo. Es que es una parte más del equipo.

En el zenith tengo a la Osa Mayor, ocasión idónea para observar al jinete, a Alcor, compañero de la blanquísima y brillante Mízar. Con el 11 + barlow las observamos perfectísimamente, separadas y brillantes.

Tras su ratito fotográfico vuelve Salva a nuestro lado, pues quiere que observemos M81 y M82, 12 millones de años luz nos separan de ellas…. De estas dos, M82 es la que más me gusta, la vertical

Con un giro de 180 grados nos dirigimos a Escorpio, aunque esta noche ha  dejado de ser un interrogante para mí, me apetece acercarme a su corazón, Cor Scorpii, el corazón del Escorpión, más conocido para nosotros como Antares, estrella supergigante con un diámetro 400 veces superior al sol, a 170 años luz de la tierra.

A la derecha de Antares y justo en medio, entre ésta y la siguiente estrella visible, tenemos M4, con el ocular de 9 mm de Salva, pero 66º de campo, es alucinante observar este cúmulo globular, pero como realmente me gusta es con mi 11, de 80º. Llena el ocular por completo y por ende, a mí.

Un poquito arriba y a la derecha, encontramos M80, catalogado por el Sr. Messier como una nebulosa sin estrellas, pronto alguien comprendió que en realidad se trataba de uno de los cúmulos más ricos y comprimidos de estrellas pequeñas del cielo.
Compacto. Esta es la palabra que me viene a la cabeza al recordar M80.

Mientras me pongo a pensar cómo soluciono el problema de unos rodamientos demasiado suaves, oigo voces. Se trata de Tevican, nuestro ya ex presidente de la asociación y Lucas y su papá.

La presencia de Tevican, me recuerda que quiero observar Cor Caroli, pues es un verdadero experto en dobles.

Cor caroli, el corazón de Carlos, en honor de Carlos I de Inglaterra.
Verdaderamente, se trata del corazón de un Rey, brillante y rutilante. Con el 25 mm las separo, pero es con el 11 como aprecio las diferencias entre esas estrellas dobles, muy distintas entre sí. Mucho más brillante la de abajo, difusa y opaca la de arriba.

Me gusta contarle cosas a Lucas, es como una pequeña esponja, todo lo absorbe, todo lo quiere aprender, mientras nos demuestra sus conocimientos adquiridos en el cole a su sus 7 años. Le gusta, lo exhala. Pronto estará buscando sus propios corazones en el cielo. Me siento un poco niña, observando junto a él y me gusta esta sensación

Quili!! Oigo que me llaman. Es Vadipa. Tiene atrapado en sus binoculares gigantes a M7, un cúmulo abierto que llena mis retinas. Desde la noche de Martos, que observé con los binoculares de Fitz, no lo había vuelto a hacer. Y casi no me acordaba. Ahora me doy cuenta que me gusta. Es una nueva experiencia observar por ambos ojos a la vez. Este cúmulo de Ptolomeo, al observarlo de esta manera, con los dos ojos, me da la impresión de estar viendo una peli, sólo que una peli que está sucediendo a una distancia de 800 años luz.



 Vadipa


Cercano, a la visión que estamos realizando, aunque no más cercano en distancia, tenemos otro cúmulo abierto, que es M6, la mariposa. Pero me gusta más M7.  En M6 las estrellas están mucho más separadas, más distantes.

Oigo a Tevican, él tiene atrapado en su refractor a M22, un cúmulo globular en Sagitario, arriba de la casita. Me da la impresión de observar una pequeña explosión. Es impresionante lo que nos muestra el sabio Quirón en su constelación, Sagitario, debemos sentirnos afortunados pudiendo aprender tantas cosas en el cielo….

De regreso a mi teles, Navman me deja echar un vistazo al cielo con su binoculares, colocados en un trípode y con un artilugio inventado por él mismo, disfruto muchísimo de una visión general del cielo.

Unos pasos más allá, Viajero y Xarry acaban de cazar a M51, la galaxia del remolino!! Siendo uno de mis objetos favoritos del cielo, no puedo menos que pararme para quedar atrapada en su imagen. Abducida, absorbida como una galaxia a otra.



 Xarry y Viajero


De regreso a mi dobson, inicio la búsqueda de Albireo, antes la he visto en los binoculares gigantes de Vadipa y me ha dado la impresión de una hermana mayor que protege a su hermana pequeña. Quiero cazarla con mi dobson. Protegida por las alas del cisne, inicio su búsqueda en la cabeza del ave. Me gusta la intensidad de colores, mientras la mayor es amarilla rojiza, la pequeña, en cambio, es azul verdosa.

Ahora quiero la doble-doble de la Lira, quiero mecerme al son de su suave música. Es verdad que tuve que confirmar que era ella, que yo la había encontrado, pero así era, dentro de mi 25 mm tenía estas dos estrellas divididas en dos a su vez. Con el 25 casi no se separan, pero cuando pruebo con el 11 es cuando consigo separar estas dobles. Mira Hélike, lo hemos conseguido, son 4 lo que tenemos en nuestro ocular!!

Estamos a punto de iniciar la reunión de la AIA , estoy eufórica, pues veo que consigo encontrar algunos objetos, aunque sean los facilones. Mientras los oigo hablar, doy un pequeño paseo estelar por la Vía láctea con mi 25 mm. Sólo encuentro un problema: tanto, tanto me atrapa este paseo, que no consigo centrarme  y escuchar lo que cuentan ( y eso que estoy al lado), así que al final opto por estar atenta a la reunión. Ya tenemos nuevo “presi”. Xarry!!!

Es hora de recoger, pero es que irme sin observar Júpiter… Ya está ahí, a tiro de mi dobson.
Me gustaaaaa!!! Y es que el año pasado tenía un celestron 114/900 y encuentro una grandísima diferencia a lo que veo a través del dobson 200/1200.
Pero cómo ha cambiado el dios de dioses romano!!! Antes sólo veía dos bandas borrosas, pero ahora distingo 4, jajajaj.  Ni si quiera me acerco a la cuarta parte. Cerca, sus satélites.
Con 11 + barlow lo veo algo borroso, es con el 16 + barlow como lo veo perfecto!!!

Y ahora sí, es tarde y hay que recoger. El sábado tengo que ir a trabajar.

-         Me siento frustrada, comento
Hélike y Xarry ríen. Hélike, sonriendo, comenta
-         Pero Quili, si decías que estabas orgullosa de lo que has hecho esta noche…
-         Ya, pero es que me no me ha dado tiempo a terminar mi lista, respondo.

Xarry, riendo, me dice
-         Pero Quili, si has avanzado un montón, tienes que estar orgullosa y contenta como lo estabas hace un rato, cómo has pasado en 5 minutos a sentirte frustrada?
-         ES QUE SOY UNA MUJERRRRRRRRRRRRRRRRRR, jajajajajjajajajajaaj

miércoles, 27 de mayo de 2009

Algo ha estallado en mi corazón


27 de Mayo de 2009. Mal asunto. Juega el Barça la final de la Champion. Parece que seas simpatizante o no, hayas de estar pegado al televisor.
Pero no, 2 locos de la astronomía salen de Granada a la hora acordada, las 22.15, hacia EL ALTO DE BLANCARES. Hay que aprovechar que hace sólo unos días hubo luna nueva, la creciente que hay esta noche no molesta mucho y, sobre todo, que hace una noche espectacular.

Dicen que hasta el 40 de Mayo no te quites el sayo, y es verdad. La alta temperatura diurna en la capital granadina nada tiene que ver con la del lugar elegido para la observación. Hemos pecado de calurosos, y de imprudentes, y un jersey más no hubiera venido mal. Digo esto como la única pega que se le puede poner a la noche. Dicen que la perfección no existe y que precisamente los pequeños defectos hacen que se valoren más las virtudes. Qué importan las espinas en el rosal si su aroma y color nos hacen olvidar lo demás? Qué importa un poco de fresquito si ha sido la mejor noche de observación que hemos tenido? Desde la observación de Martos no nos hemos ido a casa tan pletóricos como anoche. Eufóricos, es la palabra.

Un seeing impresionante, noche en calma total. Ni una nube. Buena temperatura, salvo para dos confiados. Repito, la mejor noche de nuestra corta vida de aficionados a la astronomía.

Y no sólo la mejor noche en cuanto a condiciones climatológicas, sino la MEJOR NOCHE en cuanto a la observación. El listado que llevábamos, demasiado extenso para el tiempo del que disponíamos, hubo que acortarlo. Acortarlo???? Jejejejejjeje, aún así quedó en unos 35 objetos. Pero todos los objetos de esta lista, bien vistos y disfrutados.

Hora es ya de contar lo acontecido aquella noche.

Aunque la luna esté presente, hay tanto por ver y tantas constelaciones de primavera que no nos detenemos en ella.

Comenzamos por Cáncer, para la mitología egipcia, personificación celeste del escarabajo, símbolo de la fertilidad, la vida y el renacimiento. Es curioso, cómo inconscientemente nos dirigimos en primer lugar a cáncer, al renacimiento, al despertar de la vida. Lo que esta noche significa para nosotros, ese despertar a la primavera, a un nuevo cielo. En definitiva, nuestro renacimiento en esta afición. Aquí, centramos nuestra atención en M44, en la colmena, y es que este cúmulo abierto se trata de un verdadero enjambre de abejas, observando a través de un ocular de 30 mm.

A continuación , en Virgo, observamos la Galaxia del sombrero, se te encoge el estómago al pensar que estás observando algo que se encuentra a una distancia de 28 millones de años luz. Cómo será actualmente? La cabeza me da vueltas cuando pienso en estas cosas.

Hay un cúmulo globular, M68, que encontramos en Hydra. No nos llama mucho la atención y no le damos demasiada importancia.




Con nuestro amigo Saturno, poco nos detenemos esta noche. Al fin y al cabo es algo que podemos observar desde casa y en condiciones menos propicias. Sabemos que sabrá perdonarnos.

Leo, el León, símbolo egipcio del sol y el poder, del oro, aquel invencible hasta que se convirtió en uno de los 12 trabajos de Hércules, y el héroe consiguió acabar con su vida. Disfrutamos aquí de un triplete de galaxias (por si alguien duda), a nada menos que 35 millones de años luz, podemos observarlo a través de los oculares de 30 y del Ethos. Moviéndonos en la misma constelación encontramos otras 3 galaxias más tenues, como son M95- M96 y M105, a una distancia mayor, a 38 millones de años luz,  mucho menos llamativas.

Cambiando nuestra dirección, nos vamos hacia Centauro , buscando un viejo conocido, que tantas alegrías nos dio en nuestro primer encuentro. Se trata de Omega Centauri (w centauri), el inmenso e impresionante cúmulo globular. Todo él nos llena el ethos, aunque con poco detalle debido a lo poco que levanta del horizonte.

Cambiamos nuevamente de constelación, dirigiéndonos a la madre, a la Osa Mayor, allí nos esperan M81 y M82. Nos gusta verlas primero juntos, con el mismo ocular y después separlas con el ethos. Mi favorita es M81. Sin movernos de constelación, tenemos otra galaxia: M101, una especie de manchón difuso ENTRE Mízar y Alkaid. Desdoblar a Alcor- Mízar es un gustazo, la brillante blanca Mízar junto al jinete (Alcor), con mayor magnitud, no por ello menos brillante.

En el Boyero nos detenemos en M3, un cúmulo redondeado, muy concentrado.

Por si la energía de la noche decae, intentamos que los perros de caza tiren un poco de nosotros, observando Cor Caroli, dos perlas en el cielo, aunque la verdad es que no nos llamó mucho la atención, defraudó un poco….

Más nos gusta observar M51, la primera galaxia en espiral en ser descubierta. Nuestra favorita. Es alucinante el poder hipnótico que tiene, nos absorbe…..
Continuamos con la M63, la sunflower galaxy. Igual que hay objetos que nada tienen que ver con lo mostrado en fotos, tanto ésta como la anterior las vemos casi igual a las fotos que guardamos en la retina de libros e internet. Y para terminar con las galaxias de los perros de caza, apuntamos a M94, un redondel grisáceo, bonita, grande, que nos mira de frente. Como si ella nos observara a nosotros.

Si queremos llenar la vista de galaxias, no hay mejor lugar que el clúster entre Virgo y Coma Berenice. Realizamos paseos por turnos y sacamos una media de 8 galaxias entre las más grandecitas observadas por ambos dos. Es alucinante esa concentración de ellas en tan poco espacio visual. No hablamos de distancias reales…. 60.000.000 años luz nos separan de ellas. Da vértigo…..

Serpenteando, llegamos a M5, cúmulo globular situado en la serpiente, me gusta porque lo veo granulado, separando muchas de las estrellas que lo componen. Parece un torbellino que te absorbe. Espectacular en su irregularidad.

Atraídos por la dulce música de Orfeo, nos acercamos a la Lira. Muy cerca de Vega tenemos la doble-doble y M57, la nebulosa anular, más conocido entre los aficionados por el Donut. Perfectamente definido con el 13, el superethos.

Cambio de tercio nuevamente para observar en el majestuoso cisne, aquel que transportó a Simbad el marino hasta el valle de los diamantes. De este recuerdo, nos queda Albireo, pues 2 diamantes es lo que encontramos al observar por el ethos. Como mera distracción, tenemos a M29, un pequeño cúmulo globular al que no damos mucha importancia, teniendo en cuenta lo que aún nos espera

En la pequeña Vulpécula tenemos la 1ª nebulosa planetaria descubierta por Charles Messier, LA DUMMBELL, grandísima en cambio.

En honor al Rey Juan Sobieski III de  Polonia fue creada la constelación de El Escudo de Sobieski, reducido su nombre al Escudo, encontramos algo muy parecido al vuelo de patos salvajes, se trata de M11, PRECIOSO CÚMULO DE ESTRELLAS DÉBILES, grandísimo a través del Ethos.

En un giro de 180º pasamos a  Escorpio, para mí es el interrogante del cielo, algo por descubrir. Prefiero verlo así que como el bicho malvado del que nos habla la mitología. Aquí tenemos M4, al lado de Antares, un extraño cúmulo globular, maravilloso en su irregularidad, grande, medio abierto, medio cerrado.
También encontramos, camino de la tetera, 2 cúmulos abiertos y cercanos: M6, la mariposa, y M7. Precioso.

Y entramos en Sagitario, una de las mejores constelaciones del verano, es como si el sabio Quirón (mitad hombre, mitad caballo, quisiera mostrarnos la espectacularidad del cielo: 3 nebulosas de emisión: M16, la nebulosa del águila y M17, la nebulosa de omega, justo encima de la “casita”. Y M8, más grande que las anteriores, a la derecha de la “casa”, camino de la cola del escorpión.
Observamos ahora 3 cúmulos globulares pequeños: M28, M54 y M70, y uno grande y espectacular en sí:  M22.

Para descansar un paseo por nuestra galaxia. La mejor vía Láctea del año. Espectacular en LA LIRA, el Cisne y Escorpión, pero el hormiguero de Sagitario es difícil de superar. Pero qué bonitooooooooooo!!!! Hemos gritado los dos al verlo. Quita, quita que me toca mirar a mí. Podríamos pasar la noche entera paseando por esta zona.

Lástima que el tiempo apremie.

Cuando llevemos más tiempo en esta afición, probablemente nos guste más pasar horas observando unos pocos objetos, fijándonos más en los detalles.  Pero ahora mismo, lo que tenemos es un ansia increíble por conocer el cielo, por verlo todo. Cada día ver más objetos…. Ya llegará la madurez y el sosiego a nuestra curiosidad, y entonces, descansaremos por más tiempo en cada cúmulo, en cada nebulosa. Mientras, tenemos que alimentar esa curiosidad de la mejor manera posible. QUE ES ESTA.

Nos queda poco tiempo, pero no podemos irnos sin visitar al héroe. A Hércules. 2 cúmulos globulares aquí, M92, bonito y elegante y el espectacular, pero para espectacular de veras, M13. Observar M13 es como un estallido, un estallido en el corazón. Es algo parecido a lo que sientes cuando ves a la persona de la que estás enamorada, que no dejarías de mirarla nunca (cursi, sí, pero real). Es emocionante observar este cúmulo globular, lo asocias fácilmente a juegos artificiales.

Hasta ahora, M51 era mi favorito, pero no sé, no sé…. Se puede querer a dos objetos a la vez? Jajajajajajaj

Yo creo que sí

miércoles, 29 de abril de 2009

La noche en la que vemos Omega Centauri

LA NOCHE QUE VIMOS OMEGA CENTAURI

Con un poco de regusto amargo, y mucho de decepción, por no poder asistir a la acampada de Sierra Mágina, acordé con mi amigo granaíno que esta semana, si no hacía malo y aún con Luna, saldríamos a matar el gusanillo astronómico.

Se suponía que era el miércoles la noche ideal, la que según las previsiones no habría nubes, pero según iba llegando a Granada el martes, el cielo iba abriendo, las nubes desaparecían y el cielo iba mostrándose azul y limpio. ¿Por qué no esta noche? Algunas veces existe la telepatía, ya lo creo. Suena el teléfono y una voz me pregunta ¿Por qué no esta noche?

Síiiiiiiiiiiiiiii!!!!!!! Yujuuuuuuuuu!!!!!!. Esta noche es la nuestra! Y de hecho, fue la elección correcta, pues en el momento que estoy escribiendo esto, miércoles, está nublado.

En una hora quedamos, me dice una voz por teléfono. Prepara los bártulos.
Qué susto!! No encuentro las llaves del coche, Murphy, por favor, esta noche, no!!

Por fin, todo se soluciona y a la hora acordada llego al lugar de encuentro. Nos encaminamos hacia la antigua carretera de la playa. Jayena es nuestro destino. Un poco de cl en el horizonte norte y sureste, pero nada grave. Encontramos un pequeño camino, parece poco transitable, sólo llevamos un equipo, pues sabemos que disponemos de poco tiempo: El dobson ligthbridge 12” y todo el despliegue de instrumentos opticos del que dispone aquí, “Mr. Dobson”.

Llegamos al lugar, y la verdad es que hace más frío del esperado. Además tenemos rachas de viento muy desagradables, tanto por dejar helados a los de cuerpo presente, como por hacen bambolear el telescopio de un lado para otro a poco que lo soltabas, cual velerito en plena tempestad, aún con el tornillo de deslizamiento de la base apretado al máximo….Entre el viento y que anda el tiempo revuelto con las borrascas, etc, tenemos un seeing asqueroso, 2 de 5 aproximadamente, dice Fran. Ya sé lo que es el seeing… por desgracia, de forma negativa.

Comenzamos con la Luna, que se esconde pronto, está muy pequeñita todavía, apenas una sonrisa en el firmamento. Me gusta mirar al cielo cuando regreso del trabajo a casa y encontrarla así. El cielo me sonríe, suelo pensar.

Es curioso observar la luna cenicienta a través del telescopio. Con el Ethos 13mm vemos claramente los mares y cráteres más relevantes en la oscuridad. Nos llama poderosamente la atención el brillo de Plato ¿Cómo puede ser que brille tanto sin luz directa?
Pasamos al pequeño gajo iluminadao para deleitarnos en la medida de lo posible (puñetero viento) intercambiando oculares con los diferentes accidentes que tenemos a nuestra disposición: Atlas, Hércules, la Rima Cauchy, etc. El ethos es el ocular más usado, puesto que aunque hacemos un amago con el Uwan 7mm, con -430x- y sin barlow -215x-, la noche no está para muchas alegrías en forma de aumentos.

¿Intentamos Saturno? La verdad es que se ve más borroso todavía: con el Uwan 7mm no se ve claro claro, y con la barlow 2x ya es un manchurrón. La mejor opción es el ethos de nuevo, menos aumentos pero más claro.

Fran me ve flaquear y titubear sobre la conveniencia de seguir observando, y aunque no llego a expresarlo, me ha leído el pensamiento y me propone una tregua con la cena. Buena idea. Dentro del coche, con calefacción incluida, se está mucho mejor, jeje

Hace muchísimo frío, parece mentira, estamos casi en mayo. ¿Cuándo va a llegar el verano¿?¿?¿? Nos acordamos del último Martos, lo de observar en manga corta y con buen tiempo es un lujo en el recuerdo. Mira que es sufrida la vida del astrónomo!!

Desde luego fue buena idea lo de la pausa para cenar: El viento comenzó a amainar y, como por arte de magia, o de ganas, la noche se apaciguó. En este momento comenzó NUESTRA NOCHE.

Todo ha sido tan precipitado que no llevamos el consabido listado que tanto le gusta elaborar a mi compañero. Aunque no le hace falta. Ni atlas. Cada día me sorprende más. Voy a enchufarle a M3, me dice. Ni 2 segundos y oigo: mira qué bonito!! No sé con qué alucino más, si con M3 o con su intuición para encontrar los objetos en el cielo. Es como un sexto sentido lo que tiene.

Pues sí, ahí tengo a M3, metido dentro del Ethos, y a punto de ebullición. Se trata de un cúmulo cerrado que contiene aproximadamente medio millón de estrellas. Es curioso, el primer descubrimiento “original” de Charles Messier, ha sido nuestro primer descubrimiento de la noche. Coincidencias… o no. Estamos en Canes Venatici, y parece que estos dos perros, Asterion y Chara, van a tirar de nosotros esta noche.
Hacemos pruebas: El Ethos + barlow x3 nos lo acerca, hasta casi tocar con la yema de los dedos, pero también mucho menos espectacular, pues pierde luminosidad y nitidez. Mejor con ethos + barlow x2: sin perder nitidez, abarca 2/3 partes de los 100º del ocular!!!! Qué bonitooooo!! Qué detalle, qué lujo, qué, qué, qué!!.

Golpe de timón, marinero: Vámonos a por la Galaxia del remolino, la Whirlpool, M51. Es uno de mis objetos preferidos del cielo. Con el 30mm se ve lejana… Por mucho que la observe no deja de impactarme esta peculiar galaxia, la forma en que absorbe a la otra, de la misma manera que me absorbe a mí. Me recuerda los pentagramas del “cole”, comento. Fran dice que esta galaxia admite aumentos, así que no se hable más, le metemos el 7mm, 215x. Se ven muy bien los dos núcleos claramente. Con visión desviada se intuye el brazo de la principal abrazando a la ‘pequeña’ que ha caído en sus redes.

No hacemos muchos cambios en oculares, el frío atenaza nuestras manos, y cuesta trabajo manejarlos.

En la Osa Mayor tenemos M81 y M82. Creo que no ha tardado ni 15 segundos en atraparlos con el 30 mm. Con el 7 las separamos. Me gusta mucho más M82, la situada en vertical.

Dejándonos guiar más por preferencias o intuición que por un orden determinado, seguimos con la Osa Mayor. Con el 30mm capturamos la Nebulosa del Búho y M108 a una vez. Arriba del ocular, M108, la galaxia en espiral, y abajo, a la derecha, la nebulosa. Con el 7mm, M108 no deja de ser una leve línea. En cambio, la Nebulosa del Búho, M97, me da la impresión de una bola de gas a punto de estallar. Lógico, tratándose de una nebulosa gaseosa. Como la noche no está para tirar cohetes, Fran no hace ni un amago de probar con el OIII o el UHC.

Ahora le toca el turno al objeto estelar favorito de mi amigo (el segundo es M3, obviamente), se trata de M13, en la constelación del poderoso Hércules, de fuerza sobrenatural, que se constituye también en un poderoso cúmulo, el más grande visible desde el hemisferio norte… Con el 30mm, se capta perfectamente y se aprecia su gran brillo y tamaño, pero con San Ethos se disfruta más del espectáculo. Después probamos con el 7mm, llena por completo el ocular, sin salirse de él. Perfecto.

En la misma constelación de Hércules, tenemos otro cúmulo globular, M92 (parecen determinantes en la noche los cúmulos globulares). Al lado de M13, me da la impresión de ver un cúmulo recién nacido, dispuesto a crecer y desarrollarse.

Otro golpe de timón: vámonos a la Galaxia del Sombrero: realmente parece un sombrero, visto así de canto.

Aprovechando que nos encontramos por la zona de Virgo, nos apetece dar un paseo galáctico, y qué mejor lugar para ver galaxias que el cúmulo de Virgo… Unos pasitos con el 30mm. Si estremecedor resulta contemplar varias de ellas dentro del campo, no menos emociona saberte observador de un pasado de 60 millones de años. A continuación pasos seguros con el ethos. Impresionante la nitidez que nos da. Puedes perder horas y horas en este paseo. Imposible cansarse de este paseo galáctico, pese a que recorremos distancias que escapan al entendimiento…

Nos gusta detenernos un rato en Escorpión. Escorpión, el salvador de Artemisa (la luna). Cuando Orión la intentó violar, Artemisa pidió ayuda al escorpión que picó al gigante mortalmente, y la liberó. En agradecimiento, Artemisa lo colocó en el cielo. Por esto, Orión se oculta cuando aparece Escorpión, atemorizado, momento que aprovechamos para contemplar M4. Cúmulo cerrado, que con el Ethos se ve muy expandido.

Un regalito para mí, como mi color favorito es el rojo, me dice: pues ahí la tienes, Antares. Se agradece, verla refulgente, roja como el coral, como el fuego en el cielo. Preciosa.

Si de colores se trata, vamos a por Albireo, perfecta con el ethos, la distinción de los colores azul y amarillo de esta estrella del cisne, es tan majestuosa, como el cisne mismo. No podría encontrarse en otro lugar.

Es hora de irnos. La humedad se suma a los inconvenientes meteorológicos, además de que amenazantes nubes negras empiezan a cubrir el cielo. El viento vuelve a molestar dándonos a entender que la noche ha terminado. ¿Un último vistazo? ¿La nebulosa del anillo? Pues bien. Con el ethos no es menos que …. PERFECTA!!!

Un buen punto final a la noche.



...¿Y dónde está Omega Centauri? ¿Por qué este título? ¿Acaso fue un sueño?

No, ahí estaba. Fue algo alucinante. Increíble. Algo que nos hizo sentir afortunados. Con campo abierto hacia el sur, sin viento, sin esperarlo…. En la constelación de Centauro, ahí estaba: OMEGA CENTAURI, el cúmulo globular más majestuoso e impresionante de la Vía Láctea, a la disposición de dos novatos, jeje.

Nos sobrecogió poder ver, aún oculta en una 3ª parte por los árboles, un objeto tan bajo. Esas dos terceras partes eran tan impresionantes como 3 cúmulos enteros juntos, o cuatro …. Ocupa casi casi todo el ocular de 30mm. “ A – 47º!!!” Oigo decir, y continua. “ Quili, qué poco más abajo está ya la cruz del Sur!, la constelación por excelencia del hemisferio Sur! Con sus nubes de Magallanes! Si abres el stellarium sabrás lo que te estoy contando! De Madrid para arriba es un sueño irrealizable!!!

Yo pienso: y ésto me ha pasado a mí…… 2 novatillos….. Me olvido del frío, me olvido del molesto aire del principio de la noche, me olvido del sueño, y de que sólo me quedan 4 horas para levantarme, y sigo pensando. Ésta es la noche PERFECTA. Buen cielo, mejor compañía, y Omega Centauri. Es la noche en la que vimos por primera vez OMEGA CENTAURI…..

El mundo no existe, aquí me quedo.

Quili