viernes, 26 de junio de 2009

Observación aiera



Después de una semana de intentos infructuosos de observación, por fin llegó el día. La verdad es que pensé que era especie de gafe. De una manera u otra, pero no había manera de que yo tuviera una observación. Tanto tiempo intentándolo pueden conseguir que una novata como yo alcance el punto límite de desesperación.
El jueves por la noche confirmé con Hélike nuestra asistencia a la salida aiera (AIA, Asociación Ilicitana de Astronomía. No confundir con el Año Internacional de la Astronomía), y el viernes por la mañana mediante llamada telefónica acordé con Salva que salíamos SÍ o SÍ, que ya estaba bien.

Llegué tarde al lugar acordado para la salida de Elche. Mil disculpas (seguro que me han puesto una multa por exceso de velocidad…)
Había nubes, pero estaba segura que se irían.

Salimos en nuestros respectivos coches hacia el lugar oficial de quedada, la gasolinera del Hondón. Allí se nos unieron los últimos del grupo y continuación del trayecto hacia nuestro observatorio.

Hacía mucho tiempo que no sacaba mi equipo al campo. Era la noche en que tenía que demostrarme a mí misma que era capaz de encontrar algún objeto en el cielo que no fueran luna o planetas. O estrellas.



 Ramón


Saco la base, la pongo y saco el tubo y lo pongo encima y me quedo mirando. Me comenta Hélike, y tú cuando montas? Si ya está, le contesto. Mira qué es fácil montar esto… jejejejej



 Yo misma


Mi (prestado) buscador de punto rojo estaba ligeramente desalineado y entre dos compañeros consiguieron que quedara perfecto  Hélike y yo observábamos la operación, deseosos, como novatos oficiales que somos, comenzar cuanto antes. En la alineación, Saturno, objeto con el que tuvimos la referencia, desaparecía de vez en cuando debido a la nubosidad. Pero yo estaba segura de que la noche sería buena, y así fue. Qué temperatura tan estupenda hacía…




 Salva


Una vez alineado, Salva apuntó al primer objeto de la noche, M57. Le encanta localizarlo. Se va directo a él siempre. Una vez M57 atrapado en mi ocular, se fue con su refractor (el dobson 300 lo había dejado en casa) para intentar fotografiar la luna, que nos obsequió con su presencia durante la primera parte de la noche.
Digo obsequió pues no dejó de ser una sonrisa al principio de la noche. Una sonrisa de bienvenida a las observaciones del verano, al buen tiempo y a las nuevas constelaciones.

Y allí quedamos, Hélike y yo, absortos con M57, el anillo. Qué curioso, un anillo para sellar nuestro compromiso con la noche y con esta afición…
Había sido capturado con mi 25 mm y con el 16 pudimos ampliar la imagen para disfrutar de esta especie de aureola cerrada en la lira.

Antes de que desapareciera Saturno era obligado dedicarle unos minutos. No muchos, así que primero lo capto con mi 25 y después, rápidamente, 11 + barlow.
Mira Helike!! Ahí lo tienes!!!

Mi dobson GSO tiene unos rodamientos magníficos, pero tal vez excesivos. Tengo que averiguar la manera de fijarlo cuando encuentre algún objeto, pues al solo movimiento del cambio de ocular, se mueve el tubo y tengo que comenzar de nuevo mi búsqueda con cada nuevo ocular que meta en el crayford

Llevaba una lista preparada, pero pronto descubrí que me iba a ser difícil completarla. Con tanto equipo es fácil distraerse con cada uno de ellos. Además, estreno, 2 compañeros llevaban nueva montura motorizada que hay que utilizar.
Gracias chicos por las escaleras!!! Siempre que intento observar por equipos ajenos al mío tengo el mismo problema… Que no llego!!!! Las escaleras son el mejor invento para personas del tamaño standard como yo. Es que es una parte más del equipo.

En el zenith tengo a la Osa Mayor, ocasión idónea para observar al jinete, a Alcor, compañero de la blanquísima y brillante Mízar. Con el 11 + barlow las observamos perfectísimamente, separadas y brillantes.

Tras su ratito fotográfico vuelve Salva a nuestro lado, pues quiere que observemos M81 y M82, 12 millones de años luz nos separan de ellas…. De estas dos, M82 es la que más me gusta, la vertical

Con un giro de 180 grados nos dirigimos a Escorpio, aunque esta noche ha  dejado de ser un interrogante para mí, me apetece acercarme a su corazón, Cor Scorpii, el corazón del Escorpión, más conocido para nosotros como Antares, estrella supergigante con un diámetro 400 veces superior al sol, a 170 años luz de la tierra.

A la derecha de Antares y justo en medio, entre ésta y la siguiente estrella visible, tenemos M4, con el ocular de 9 mm de Salva, pero 66º de campo, es alucinante observar este cúmulo globular, pero como realmente me gusta es con mi 11, de 80º. Llena el ocular por completo y por ende, a mí.

Un poquito arriba y a la derecha, encontramos M80, catalogado por el Sr. Messier como una nebulosa sin estrellas, pronto alguien comprendió que en realidad se trataba de uno de los cúmulos más ricos y comprimidos de estrellas pequeñas del cielo.
Compacto. Esta es la palabra que me viene a la cabeza al recordar M80.

Mientras me pongo a pensar cómo soluciono el problema de unos rodamientos demasiado suaves, oigo voces. Se trata de Tevican, nuestro ya ex presidente de la asociación y Lucas y su papá.

La presencia de Tevican, me recuerda que quiero observar Cor Caroli, pues es un verdadero experto en dobles.

Cor caroli, el corazón de Carlos, en honor de Carlos I de Inglaterra.
Verdaderamente, se trata del corazón de un Rey, brillante y rutilante. Con el 25 mm las separo, pero es con el 11 como aprecio las diferencias entre esas estrellas dobles, muy distintas entre sí. Mucho más brillante la de abajo, difusa y opaca la de arriba.

Me gusta contarle cosas a Lucas, es como una pequeña esponja, todo lo absorbe, todo lo quiere aprender, mientras nos demuestra sus conocimientos adquiridos en el cole a su sus 7 años. Le gusta, lo exhala. Pronto estará buscando sus propios corazones en el cielo. Me siento un poco niña, observando junto a él y me gusta esta sensación

Quili!! Oigo que me llaman. Es Vadipa. Tiene atrapado en sus binoculares gigantes a M7, un cúmulo abierto que llena mis retinas. Desde la noche de Martos, que observé con los binoculares de Fitz, no lo había vuelto a hacer. Y casi no me acordaba. Ahora me doy cuenta que me gusta. Es una nueva experiencia observar por ambos ojos a la vez. Este cúmulo de Ptolomeo, al observarlo de esta manera, con los dos ojos, me da la impresión de estar viendo una peli, sólo que una peli que está sucediendo a una distancia de 800 años luz.



 Vadipa


Cercano, a la visión que estamos realizando, aunque no más cercano en distancia, tenemos otro cúmulo abierto, que es M6, la mariposa. Pero me gusta más M7.  En M6 las estrellas están mucho más separadas, más distantes.

Oigo a Tevican, él tiene atrapado en su refractor a M22, un cúmulo globular en Sagitario, arriba de la casita. Me da la impresión de observar una pequeña explosión. Es impresionante lo que nos muestra el sabio Quirón en su constelación, Sagitario, debemos sentirnos afortunados pudiendo aprender tantas cosas en el cielo….

De regreso a mi teles, Navman me deja echar un vistazo al cielo con su binoculares, colocados en un trípode y con un artilugio inventado por él mismo, disfruto muchísimo de una visión general del cielo.

Unos pasos más allá, Viajero y Xarry acaban de cazar a M51, la galaxia del remolino!! Siendo uno de mis objetos favoritos del cielo, no puedo menos que pararme para quedar atrapada en su imagen. Abducida, absorbida como una galaxia a otra.



 Xarry y Viajero


De regreso a mi dobson, inicio la búsqueda de Albireo, antes la he visto en los binoculares gigantes de Vadipa y me ha dado la impresión de una hermana mayor que protege a su hermana pequeña. Quiero cazarla con mi dobson. Protegida por las alas del cisne, inicio su búsqueda en la cabeza del ave. Me gusta la intensidad de colores, mientras la mayor es amarilla rojiza, la pequeña, en cambio, es azul verdosa.

Ahora quiero la doble-doble de la Lira, quiero mecerme al son de su suave música. Es verdad que tuve que confirmar que era ella, que yo la había encontrado, pero así era, dentro de mi 25 mm tenía estas dos estrellas divididas en dos a su vez. Con el 25 casi no se separan, pero cuando pruebo con el 11 es cuando consigo separar estas dobles. Mira Hélike, lo hemos conseguido, son 4 lo que tenemos en nuestro ocular!!

Estamos a punto de iniciar la reunión de la AIA , estoy eufórica, pues veo que consigo encontrar algunos objetos, aunque sean los facilones. Mientras los oigo hablar, doy un pequeño paseo estelar por la Vía láctea con mi 25 mm. Sólo encuentro un problema: tanto, tanto me atrapa este paseo, que no consigo centrarme  y escuchar lo que cuentan ( y eso que estoy al lado), así que al final opto por estar atenta a la reunión. Ya tenemos nuevo “presi”. Xarry!!!

Es hora de recoger, pero es que irme sin observar Júpiter… Ya está ahí, a tiro de mi dobson.
Me gustaaaaa!!! Y es que el año pasado tenía un celestron 114/900 y encuentro una grandísima diferencia a lo que veo a través del dobson 200/1200.
Pero cómo ha cambiado el dios de dioses romano!!! Antes sólo veía dos bandas borrosas, pero ahora distingo 4, jajajaj.  Ni si quiera me acerco a la cuarta parte. Cerca, sus satélites.
Con 11 + barlow lo veo algo borroso, es con el 16 + barlow como lo veo perfecto!!!

Y ahora sí, es tarde y hay que recoger. El sábado tengo que ir a trabajar.

-         Me siento frustrada, comento
Hélike y Xarry ríen. Hélike, sonriendo, comenta
-         Pero Quili, si decías que estabas orgullosa de lo que has hecho esta noche…
-         Ya, pero es que me no me ha dado tiempo a terminar mi lista, respondo.

Xarry, riendo, me dice
-         Pero Quili, si has avanzado un montón, tienes que estar orgullosa y contenta como lo estabas hace un rato, cómo has pasado en 5 minutos a sentirte frustrada?
-         ES QUE SOY UNA MUJERRRRRRRRRRRRRRRRRR, jajajajajjajajajajaaj

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