sábado, 8 de marzo de 2014

Día de la mujer trabajadora, y de la aficionada a la astronomía



 Mi foto de esta noche iba a ser un homenaje a aquellas mujeres que murieron en la lucha por conseguir un trabajo digno.

Pero hoy, una persona que aprecio mucho en IG, me ha recordado mi afición a la astronomía. Y los recuerdos se han agolpado de tal manera, que me he visto casi en la obligación de buscar en mi historial una foto hecha en una de las quedadas veraniegas en el Pinar de Araceli.

 Las astronomía, en el momento que se inició mi amor al cielo, no era una afición "de mujeres". La mayoría de las veces era la única mujer,y cuando se hacía un encuentro a nivel nacional éramos un pequeño puñado de locas.

 Hoy me he dado cuenta lo mucho que echo de menos M51, Alcor y Mízar, el casco de Thor, o los cúmulos que estallaban ante tus ojos.

Mi foto de hoy va dedicada a todas las mujeres que no les importa adentrarse en mundos masculinos, y, sobre todo, a Mer, que tan buenos momentos me ha hecho recordar

viernes, 13 de abril de 2012

domingo, 26 de febrero de 2012

IC410 HaRGB

IC410 HaRGB con  Meade SN6"


Dos renacuajos, Quili,dos.

El día 24 de Febrero de 2012 me puse a repasar todo el montaje, el cual, probándolo, funcionó a la perfección.

Últimamente, estoy usando el tubo óptico Meade SN6" y es que me he empeñado en este viejo aparato. Parece ser que está muy bien diseñado, lástima que el propietario no saque su máximo provecho del procesado de las astrofotos conseguidas con él.

Juan Antonio Sanchez Jasp.
Saludos.

Mota de polvo en el Universo


Las caras de la luna



Una explicación sencilla acerca de cómo se produce la rotación de la tierra y su satélite

martes, 7 de febrero de 2012

M1, el cangrejo


Hola:


Aquí aparezco por primera vez compartiendo esta M1 que me ha llevado un largo rato probando con los programas de procesado, DSS,Maxim DL5, Pixinsight, ya que poco me defiendo y, a lo que tengo que añadir, que con poco tiempo de exposición y en ciudad poco mas se puede hacer. A lo que hay que añadir que no enfoqué a la micra del todo bien después de ver los resultados al día siguiente. Las estrellas pequeñas me delataron que no eran puntuales sino pequeños "donuts", jejeje. Lo que hace el procesado, ejemm.....


Esta vez estuve probando mi querido OTA Meade SN6", un Schmidt-Newton de 152mm y 762 de focal, antiguo, al cual le tengo mucho cariño y he preparado de enfocador motorizado, aclimatador y parasol nuevo (imprescindible para este tipo de tubos en un lugar con contaminación lumínica bastante elevada como es Granada).


Todo controlado desde dentro de casa de mis padres, por wifi, porque en Granada, esa noche hacía unos 2ºC y bajando.....


Esta vez he querido probar la mezcla de los canales LRGB y el Ha. todos a la vez.

Y una buena tanda de Darks y Bias.


Aunque la daba por perdida porque no salía nada convincente "ni pa tras" me puse mas cabezón y lo que saco en conclusión es que me quedan muchas horas de procesado por delante y por aprender.


De todas maneras aquí esta esta M1 y además se le ve algo de Ha (creo,jejeje)


Saludos,






Juan Antonio Sánchez Jasp

martes, 24 de enero de 2012

Punto y seguido



(18 DE ENERO DE 2012 EN EL LLANO DE PALOMARES)

10:00 de la noche, cruce de Carchelejo, en la autovía de Granada- Jaén. El punto de quedada era el Alto del Llano de Palomares, casi en la mitad de camino entre las dos capitales andaluzas, para facilitar el encuentro.

Exactamente en el momento de tomar el desvío, llamada a Antonio Teteca, para saber por dónde va, y se trata del coche que hay justo detrás. Ni adrede se puede conseguir una sincronización tal. La misma sincronización que alcanzamos durante toda la noche.

Ninguno de los 3 que acordamos acudir a este encuentro ha recordado que es noche de fútbol, por enésima vez se enfrentan R. Madrid y Barcelona. Pero poco nos importa a los presentes. La noche es buena, hay una humedad y un frío razonables y queremos aprovechar por si cambia el tiempo. Es invierno y la inseguridad climatológica es absoluta. Por si acaso…

Había muchas ganas de continuar con el estreno del 16”. Con esta atalaya, serán muchos todavía los días en que estrene: estreno en galaxias, en cúmulos, en planetas…
Por ahora, su nota es alta en cada examen. Yo diría que alcanza el sobresaliente con total facilidad. Claro, que también ayuda que la persona que lo dirige sea un excelente buscador y que la presencia de Antonio aporte esta noche una experiencia y unos conocimientos impresionantes. Y con una humildad que te conmueve más todavía.

Esta salida es importante para mí, es un punto y aparte en mi vida, no sólo astronómica sino también personal y profesional. Ilusionada, había intentado organizar algo pequeño, muchas llamadas de teléfono y correos electrónicos, pero al final me rendí ante la evidencia y ese mismo día decidimos que era mejor salir y que se apuntara quien buenamente pudiera. Y fue un acierto!!!

Una noche maravillosa en compañía de 2 cíclopes de la astronomía. Una noche en la que, incansablemente, observamos objeto tras objeto, muchos de ellos nuevos para mí.





Hoy es un día especial para mí, con el nuevo año comienzan los cambios. Siempre pienso que los cambios son buenos, pero eso no impide que esta noche sienta cierta añoranza. Son casi 4 años de astronomía, en los cuales, hemos pasado desde los prismáticos del gran almacén barato que surte a los nuevos aficionados a la observación Con un gran 16” con espejos Zambuto de lujo, de los owls a los ethos, de observar messiers facilones y planetas que parecían manchurrones a objetos increíbles, donde, incluso, poder distinguir colores.


Y, de esta manera, comenzamos, intentando verle color a M42. En los foros se dice que es posible distinguirle varios colores a este Messier adorado por cualquier aficionado, así que los 3 estamos ansiosos por hacerlo.
Aunque es Juan el que lo atrapa, es Teteca el primero en disfrutar de esta visión. La noche es buena, no hay turbulencias ni apenas humedad. Sube a la almena, y le oigo gritar, pura emoción: Se ven!!! No me lo puedo creer, hasta ahora, yo no había visto ninguno…
Es mi turno, subo las escaleras y apoyo el ojo en el E21. Y distingo perfectamente el verde alrededor del Trapecio!! No puede ser, es casi, casi como observar una foto, mejor todavía, porque está ahí, luciendo sus mejores ropas para mí, sólo para mí. Y para mis compañeros.
Dónde está el rosa? Teteca me dice que mire debajo de las 2 estrellas que hay en la parte inferior del trapecio. Fíjate bien, me aconseja. Así lo hago, y consigo distinguir un tenue color rosa “chicle”. Una vez leí que las mujeres utilizábamos nombres de colores imposibles, como melón, lima, turquesa… y chicle. Sé que no era rosa, pero tampoco gris. Era chicle.

Juan no llega a distinguir el 2º tono de igual manera. Pero sí estamos de acuerdo los 3 en el tono del verde. Ha sido el mismo para todos.

En Orión, también, tenemos un gran espectáculo, y es la NGC 2024, el cielo en llamas, es la sensación que tienes al observarla, casi sientes el fuego en tu interior al contemplarla. Pero ahí está el grado bajo cero para que  la sensación no sea completa.





Hace mucho tiempo que ansío observar una estrella. Es roja, dicen. Es una estrella de carbono, apunta Teteca. Tengo un poco de miedo, por si me decepciona, llevo tanto tiempo esperándola… Hay veces que deseas tanto una cosa, que ya no distingues si es el propio estado de esperanza y de ilusión lo que te hace feliz o si es el tener en tu mano aquello que ansiabas. Algunas veces, cuando llegas a la meta y acabas la carrera, se acaba también la ilusión y el entusiasmo. Ya está, te dices. Qué ilusiona más: el viaje o la preparación del mismo?
En este caso, afortunadamente, sucede lo contrario, colma mis expectativas, las supera: mi retina está llena de rojo, del rojo más intenso que he visto en mi vida. El rojo es mi color favorito. Para mí, representa la pasión, el coraje, la fuerza. Y eso es lo que ahora mismo estoy contemplando. Todo ello, concentrado en una diminuta bola: la R Leporis, más conocida como la Gota de Sangre.
Ahí está, a años luz de distancia, como un faro en el Universo, palpitando, mostrando la vida. Sé que “no es más que una estrella”, pero un rubí por muy pequeño que sea, no deja de ser una piedra preciosa.



Con E21, en el 16”, seguimos navegando por el cielo. Le toca el turno a M81 y M82: ya los habíamos visto con el 16”, pero no con el E21. Este ocular es impresionante, su tamaño, que casi asusta, su peso, y el milagro que consigue acercándonos a otras galaxias.
El 21 apenas logra atraparlos al unísono, así que movemos ligeramente el telescopio para ir de la 81 a la 82, que es la que más me gusta. Y ahí está, como siempre, envolviéndote…

Una nueva galaxia, que no había visto nunca, la NGC 2903. Esta galaxia me recuerda a los campos de Castilla, su llanura, en la lejanía, es como atravesar los campos de Machado. Uniformes, sin llegar a avistar su final ni su horizonte. Así es esta galaxia. La misma soledad que percibes en estos campos, es la que sientes frete a frente al universo.
La soledad, quien no la ha sentido alguna vez? Puedes estar rodeado de decenas de personas y sentirte solo. Encontrarte físicamente solo, pero acompañado por amigos que se encuentran en la distancia y que llenan tu vacío.
Basta que no tengas a quien contar tus ilusiones, tus cuitas y temores, y la soledad te cercará. La soledad… cuándo se elige y cuándo te atrapa?

Y, ahora, la NGC 891, esta galaxia, que parece barrada, es una confluencia de estrellas divididas por una frontera. Tal vez la frontera que nosotros mismos marcamos para separar la parte de nosotros que queremos mostrar y la que no.

Me gustaría ver la NGC 2359. Se lo comento a mis compañeros, pues ellos sí lo han observado con anterioridad, Teteca pronuncia las palabras adecuadas al objeto de nuestro propósito: Al ataque!!! A ponernos el casco, el Casco de Thor, que es la forma que tiene esta nebulosa en la Canis Major. Verdaderamente, parece el casco de un guerrero vikingo, el del dios nórdico del Trueno, Thor el poderoso, el hijo de Odín, que representa la fuerza y la velocidad. En esta imagen se ven claramente las alas a cada lado del escudo, alas que le proporcionarán esa velocidad. Sonrío hacia mis adentros recordando mi adolescencia cuando recuperaba los tebeos de mi tío Thor y los leía ávidamente, como cualquier lectura que haya caído en mis manos. Desde “cómics” hasta Lope o Calderón.

Son etapas de la vida, que vas cerrando, y que recuerdas con nostalgia. El tiempo de los tebeos ya pasó. No es que no vaya a volver a leer ninguno más, de vez en cuando lo hago, pero es una página más del libro que compone mi vida, página pasada, que puedes volver a releer, pero que sabes que no vas a volver a vivir.

Así es la vida, una sucesión de etapas que vas superando, unas puertas quedan cerradas para siempre. Otras, abiertas, pero, de tal manera que ya metamorfoseado, evolucionado, aunque vuelvas a asomarte no lo harás de la misma manera. No es mejor ni peor. Es distinto. La vida es evolución, y el que se estanca, muere. Deja pasar otros trenes, otras ilusiones, a la espera de un pasado que no siempre fue mejor. Por ello, en cada momento, hay que aceptar esos cambios, alegrarse por ellos, y aguardar con confianza los nuevos caminos que se abren ante nosotros.

Esta noche es así, el fin de una etapa, pero también el comienzo de otra. Lejos queda el primer Astromartos al que acudimos con un Celestron 114MM que apenas si podía montar, no tan lejos el LB 12”, o los uwan, las salidas a Jayena o a Quéntar de forma intempestiva. Sin preparativos, sin acuerdos. Si hacía bueno se salía, y punto. Pero qué bien hemos aprovechado esas escapadas. Cómo se ha mostrado el Universo ante nosotros con el LB 12”.

Ahora, es la etapa del Dobson 16” (el T2) y la fotografía, de la nueva era y los nuevos ethos, y la nueva forma de afrontar la astronomía. Supongo que no será ni mejor ni peor. Sólo distinta, más madura, tal vez, aunque, espero, con la misma ilusión.

Otro objeto, centrado en el ocular, en un primer momento, se confunde con la medusa, ya que nunca lo habíamos visto así, un par de comprobaciones en los atlas, y confirmamos que se trata del esquimal. Una rutilante estrella (muerta, comenta Teteca) protegida por una nebulosa.

Me río mucho con Antonio, con la cantidad de años que lleva en esta afición (no porque sea mayor, sino porque empezó joven), y todavía no ha perdido la fascinación por lo que ve. Su entusiasmo, su alegría, contagia, los comentarios acerca de lo que vemos, tan distinto a otras veces, hace que mi nostalgia se transforme en ilusión. Sí, cerrada una etapa, pero la ilusión continúa. Hay tantas noches, tantos cielos de los que disfrutar…





Pasamos al Triángulo, a la galaxia que lleva su nombre. Es increíble la forma en que se distinguen sus brazos, compuestos de hidrógeno, como si quisieran escapar de su encierro, liberarse y tener vida propia.

Con Júpiter, se nota un pequeño decaímiento en el ambiente y es que todos lo hemos visto mejor otras veces. Le veo menos bandas, menos color, puede ser que haya turbulencias.

Otro de los espectáculos de la noche es M46, un inmenso mar de luces en el que parece flotar una delicada flor, destacando gracias a ellas mismas, que la llevan en volandas, suavemente, sin apenas rozar sus pétalos, para evitar cualquier deterioro en esta protagonista suprema. O lo que es lo mismo, un gran cúmulo en el que destaca una maravillosa nebulosa en su interior. Una imagen de una belleza inconmensurable.

Leo es un campo de cultivo para galaxias, la 2093, una espiral barrada, en la que se percibe cómo sus brazos la protegen.  Vemos en el atlas que hay varias parejas, cerca de Algieba, y pensamos que puede ser interesante observarlas. Y nos encontramos con sorpresas, vemos más de las que el propio atlas indica: la 3191 y, sobre todo, la 3190, galaxia espiral que parece recostarse, observando lo que sucede a su alrededor. La 3236 y la 3237… El Pocket atlas se queda corto para esta nueva etapa. Hay que cambiar a otro mayor. Estamos viendo galaxias que ni siquiera aparecen en este pequeño atlas!!!!





Y es que, ahora, todo adquiere un nuevo protagonismo, lo que antes eran simples machas, actualmente te asaltan a la vista nada más asomarte al ocular. Es la evolución, la nueva dimensión.
El paso a la madurez astronómica, y con estas imágenes, quién quiere volver atrás? Un paso atrás? Ni para tomar impulso!!!

En la misma constelación del León, el famoso Triplete, increíble. Si es que faltan adjetivos cuando observas con el T2. No caben las tres en el Ethos 21, por lo que hay que deslizar suavemente el T2 para hacerlo, es una característica que posee, la suavidad de movimientos, el fácil manejo. Y, aprovechando esa propiedad, contemplamos una a una las galaxias que componen ese trío. La tercera, LA NGC 3628, queda algo más alejada, a la derecha, pero las otras 2 podemos capturarlas a la par, deleitándonos ante tal definición y puntualidad.

Y también cayeron la pequeña Dummbell (la M76), sobrecogedora la imagen tras el T2, el Búho, como una bolita de algodón, y M108. M51, que esperábamos más difusa de lo que la vimos, pues aún está demasiado baja, M37 en Auriga, M3… Todo es conocido y todo es nuevo a la vez.
La nueva óptica desde la que observamos nos anima en sobremanera.

Hay cosas que no me da tiempo a observar, pues esta noche estoy realizando otra actividad novedosa: ayudar a Antonio a tomar los datos para el proyecto NixNox, del que es colaborador. Me siento importante, anotando sus cálculos… Sé que Juan ha visto la Rosetta, y algún objeto más, pero yo estoy absorta en la toma de datos de las mediciones que realiza Antonio.





La emoción de los 3 ha ido incrementándose durante la noche hasta llegar a este momento álgido, en que cobra protagonismo el guerrero, el luchador, el dios Marte. Nuestro planeta más cercano.

Hasta ahora, la imagen que tenía de Marte era casi grotesca. Una mancha borrosa, sin color, sin apenas interés. El año pasado alcancé a verlo, pero fue una decepción total. Yo esperaba ver algo consistente como Júpiter o Saturno, y cuál fue mi sorpresa cuando ví “aquello”.
Pero la verdadera sorpresa es la de esta noche.





Como siempre, Juan sitúa (el telrad está perfectamente acoplado y eso ha facilitado enormemente las búsquedas), Antonio se asoma y lo oigo gritar: Me estáis engañando!! Me asombra oír esas palabras por parte de Antonio, que es la amabilidad personificada. Pero está riendo, claro. Me estáis engañando!, prosigue, esto no es una imagen directa, es una foto que habéis puesto en la boca del teles para que yo acabe trastornado esta noche.
Este Antonio… Andaluz tenía que ser.
Me asomo a verlo yo, y “voilá”, o es que yo también soy andaluza o es que estoy viendo Marte como jamás imaginé.

Esta imagen no tiene absolutamente nada que ver con la del año pasado. Esto es un planeta, EL PLANETA, más parecido ya, a las fotos que he visto por internet. Los colores, el rojo vivo, puro fuego, el casquete, perfectamente definibles, en color blanco brillante, casi a punto de separarse del propio planeta, dándole una forma ovalada. Parecía que tenía vida propia, separada del propio planeta.  Marte, pero dónde has estado hasta ahora? Quien quiere un príncipe azul cuando puede poner un rojo y aguerrido Marte en su vida? Si hasta es distinguible el símbolo en su coraza, el signus major.

Ha pasado casi una semana desde que tuvo lugar esta observación, y todavía está grabada en mi retina. Es imposible olvidar esta imagen. Quiero volver a verlo cuanto antes.

Y, de esta manera, finaliza la noche, qué mayor colofón a la velada que la escena de un guerrero abriéndose paso en el cielo para mostrarse a estos espectadores en todo su apogeo, demostrando su fuerza y ganas de luchar. Y eso es lo que transmite.

Recogemos el armamento y regreso a casa. Me gusta hacer un repaso mental en el coche, a la vuelta, de lo que he visto y las vivencias que he tenido.

Pensaba titular esta narración como punto y aparte, con la cantidad de cambios que se avecinan en mi vida, tanto laborales, personales, como astronómicos. Pero no, releyendo y reflexionando sobre lo escrito, prefiero pensar que es un punto y seguido.

Tal vez el instrumental no sea el mismo, tal vez sea el momento de los NGC, de nuevos horizontes, nuevos atlas para poder guiarse por ellos, tal vez las distancias sean mayores, pero el cielo siempre estará ahí. Abierto a nosotros, te encuentres donde te encuentres, si miras arriba, verás la misma estrella, recordarás la misma nebulosa, y las ganas de continuar hasta el final de este camino que empezamos hace casi 4 años, serán las mismas.




viernes, 13 de enero de 2012

viernes, 30 de diciembre de 2011

FELIZ 2012!!!!



QUE EN EL 2012 EL SOL ILUMINE TU CAMINO !!!!

FELIZ AÑO NUEVO!!!



FOTO:
AN ENLIGHTENING MOSAIC: SUNSETS IN 2011
SUNSETS, JUNE- DECEMBER 2011 IN ITALY
CREDIT: GRUPOO ASTRONOMICO TRADATESE

jueves, 1 de diciembre de 2011

Regreso a la inocencia


30 de Noviembre de 2011

Estos días debatíamos en un foro si muere la observación visual. Estoy completamente convencida de que no es así. ¿Por qué? Muy fácil, anoche disfruté de una de las mejores experiencias astronómicas de mi vida. Observando, claro…

El 30 de Noviembre del 2011, un flamante 16” era estrenado como merecía, con un cielo negro, un seeing de lo mejorcito y con muchas, muchas ganas.

Muchas han sido estos meses las discusiones, sueños, elucubraciones, acerca de cómo iba a ser la primera observación con un 16” de lujo. De cómo se iba a ver la galaxia del Escultor, por ejemplo, que por desgracia alcanzamos cuando ya estaba demasiado bajo en el horizonte... No me importa que llegáramos tarde y que apenas pudiéramos intuirla, nos queda tanto por vivir…!!! Todo va a ser novedoso por segunda vez!!! Tenemos que ver la Laguna de nuevo, M13, M51, Orion, ... y eso, hablando de los Messiers más espectaculares, porque muchos de los objetos que anoche vimos ni siquiera los había observado antes con el 12". O lo que habíamos visto era nada y menos…

La vida ha cambiado!! Nuestra vida astronómica resurge como el Ave Fénix!! Bieeen! Empezamos de nuevo! Que se prepare el cielo, qué allá vamos!!

Quedamos bastante tarde, a las 10 de la noche, ya que la creciente luna nos iba a acompañar casi hasta la media noche. Al día siguiente es laborable y toca madrugar, pero este 16" lleva más de un mes terminado, aguardando pacientemente un estreno en condiciones, y no se puede pasar la ocasión otro mes más! O eso, o algun@ iba a tener que hacerse la maletita e internarse en el primer centro psiquiátrico a su alcance, porque esta salida ya se estaba haciendo de rogar... O, simplemente la Ley de Murphy se está cumpliendo a rajatabla: días de espera proporcionales a las pulgadas del cacharro.

Pues, como decía, la hora acordada y yo con unas escaleras por la calle, que bien sabía que iba a necesitar. A saber lo que pensaría la gente al verme... Desde que comencé en esta afición, la indumentaria ha tenido que dejar de importarme. Las escaleras, qué buen uso tuvieron! porque hay que ver lo crecidita que ha salido la criatura...

De esta manera, nos vemos en camino, rumbo al alto de Blancares, en el corazón de la Sierra de Huétor, a 1300 metros de altura. La Luna nos sonríe en el horizonte, una sonrisa inocente, abierta, franca. Me siento como una niña, la ilusión de la novedad, de las expectativas de la noche, del cambio, del estreno... Lástima que con el paso de los años nuestra parte infantil vaya quedando arrinconada, casi olvidada, en nuestro corazón. El mundo funcionaría mejor si nuestro niño interior no se fuera cubriendo de compostura y reserva y, sobre todo, no perdiera la espontaneidad, una de las cosas más valiosas que los seres humanos poseemos.

Tan decididos estamos a un estreno perfecto, que nos adentramos más de lo habitual por pistas forestales que no sabemos ni a dónde conducen. A un buen cielo, es la esperanza! Curvas y vericuetos hasta encontrar un lugar que nos convence plenamente, norte, este y sur despejados, y oeste algo elevado, perfecto para guarecerse del horrible hongo lumínico de Granada.

El montaje es rápido y sencillo. Manta en el suelo para evitar humedades y barro, base circular, cajón del primario, barras, cesta del secundario y funda hecha a medida por la madre que lo parió (al colega, no al telescopio, claro) y que le sienta como un guante al rebautizado T2. Total: 15 minutos. 15 minutos de trabajo para un resultado de horas de disfrute. No está mal la proporción.





En pleno montaje


Estoy nerviosa. Apagamos las linternas y nos quedamos boquiabiertos, la noche es impresionante, pocas veces he visto la zona de Orión con esa negrura que todo lo envuelve, todo, menos ese brillo estelar y nuestra emoción por disfrutar de la noche. Dónde vivo, me han preguntado hace poco. En cualquier lugar donde pueda cubrirme con este manto estrellado!

Y ahora sí, llega el momento del estreno. Con un Ethos 8 y un filtro neodynium, observamos Júpiter, mientras desaparece del todo la Luna. Es increíble la nitidez que tiene para planetaria. Tal vez sea el mejor Júpiter que haya visto nunca, con tantas bandas como en una foto. Qué tendrán los Zambutos éstos… Pero hay que seguir haciendo comprobaciones.

Empezamos espacio profundo con un globular, M15. Los cúmulos siempre me recuerdan los fuegos artificiales de las fiestas de mi pueblo. Aunque mucho más modestos que los del lugar donde vivo ahora, me emocionaban más aquellos. Cuando era pequeña e íbamos de vacaciones, las fiestas comenzaban de esa manera, con fuegos artificiales. Hace tiempo que no acudo a una feria, pero la apertura de la noche es idónea: con fuegos artificiales, el preámbulo a la noria, los caballitos, los coches de choque, el tren de la bruja… Esta explosión es bonita, con un núcleo compacto, regular, visto a través de nuestro amigo Ethos 13. No está en muy buena posición, pues se encuentra en la única zona con contaminación lumínica del lugar, pero dice mucho del espejo que no se ve todo blanquecino, que se aprecia perfectamente. Además, verlo sin tener que subirse a las escaleras tiene su gracia.

Continuamos con la Galaxia del Escultor, una de las más esperadas de la noche. Hay que darse prisa, pues el mismo está a punto de partir, cual si fuera un tren, el tren de la bruja, y este viaje no nos lo queremos perder. Con el N26, cruza el campo del ocular, de punta a punta, y con el ethos 13, se desborda, pero queda centrado su núcleo. Lástima que perdamos una de las mejores galaxias de la noche, pues su vagón es engullido ya por la por la contaminación lumínica.

Cerca, y a remolque, le sigue el NGC 288, un pequeño globular lejano, difuso, antiguo en el tiempo. Lo bueno de esto es que se puede relativizar con el tiempo. ¿Cómo no voy a sentirme una niña, observando objetos que se encuentran a miles o millones de años luz?

Nos subimos a los caballitos, llámese Galaxia NGC 7331, con el Ethos 13 primero, y, después, para profundizar, con el 8. Algo que me gusta de este parque de atracciones que es el T2 es la manera que se adapta a tu ritmo: es muy suave de movimientos, perfecto diría yo, tiene el punto justo para desplazarlo sin esfuerzo y poder seguir los objetos con suavidad, a la vez se queda frenado en el momento adecuado, para una perfecta contemplación (GRACIAS MAURICIO, BUEN TRABAJO!!). Como un auténtico carrusel, en el que se gira sobre sí mismo sin perder el compás, pero que en el momento de la parada, no hay frenos bruscos, ni apenas notas que se ha detenido. Del que puedes bajar, con toda la comodidad imaginable. Y felicidad. Después de iniciar la noche así, quién osa borrar tu sonrisa?

Llega el momento de subir a la noria, una de las atracciones más espectaculares para un niño. Así podremos divisar el parque desde otra perspectiva, desde la misma que los mayores, pero sin perder la ilusión por lo que va a ver, pues todo es novedoso para él, cada imagen es nueva y excitante. Antes de subirnos pasamos taquilla obligatoriamente por M81. De repente, se le ve más estructura que nunca. Tanta que me recuerda a Andrómeda un poco más apagada.

Y vamos a por la 82. La expectación es tan grande que late el corazón con más fuerza… si M81 ya fascina, qué sucederá al encaramarnos a M82? Vamos a ella, entramos en la cabina que nos corresponde y subimos al cielo. Me agarro fuerte a mi plataforma con forma de escaleras, mi cabeza gira vertiginosamente, estoy tocando el cielo! Noto cómo mis pies casi se elevan con semejante contemplación. Esto es una locura, casi toco con la mano M82! No puedo evitar un pequeño gritito. Nunca había subido a una noria de este tamaño. Mi vértigo queda arrinconado bajo el éxtasis de la observación. Por primera vez distingo unas pequeñas muescas en el núcleo de la galaxia. Bajada y continuación de nuestro paseo. Próxima parada?




El niño


¿Qué sería de un niño en un parque de atracciones sin unas palomitas? Y yo quiero las mías. Recuerdo a mi madre haciendo “rosetas” en la sartén. Cómo ponía el maíz y mi hermano y yo nos quedábamos pegados a la cocina hasta que el primer grano se convertía en palomita. Era el momento de relamerse pensando en lo que nos esperaba. Es lo que me ocurre al observar M46 y la NGC 2438, una planetaria dentro de un cúmulo. Un verdadero deleite, que casi puedo paladear.

 Muchos niños necesitan de una luz para poder dormir, y si vamos a la Sigma de Orión? Una triple increíble, luminosa, que emite su luz perfectamente diferenciada en tres focos. Me gusta cómo funciona el T2 con las estrellas, les da una puntualidad increíble. Nada de pelotitas, son alfileres finos, delicados…

O, tal vez, esa luz se encuentre en Almach, en el cielo podemos encontrar las luces más importantes, las que pueden guiar nuestro camino hacia la madurez, sin perder un ápice de entusiasmo. Sólo hay que saber escoger la compañía, agarrarse a la mano adecuada. Y un niño sabe, instintivamente, cuál es esa mano. De noche, cuando vayas a dormir, mira Almach, una de las dobles más impresionantes del cielo. Con este T2 distinguirás brillos y colores, y si antes te parecía bonita, ahora te dejará sin aliento. Después, duerme, pues ella te protegerá de tus miedos y temores. Vigilará tu sueño con su estrella principal, naranja, dulce, y algo más grande, y la pequeña, más brillante pese a su tamaño, más blanca, se acomodará a tu lado para que puedas dejarte guiar por el mundo de las hadas, y los duendes. Donde todo es posible. Me dejarás acompañarte en este sueño sin relojes, sin nervios, sin mayores que no te permitan hacerlo realidad?

Y, como luz, no podemos encontrar otra mejor que la que emite la Beta de Monoceros. Esta triple es capaz de guiarte a través de un túnel hasta llegar a la plenitud de la vida. Impresionante la forma en la que la percibimos a través del ocular. El T2 está obteniendo sobresaliente en dobles. Ahora que llega la Navidad, se empeñan en iluminar artificialmente las ciudades. Por favor, parad un poco y mirad el cielo. No necesitamos más.

Siguiendo con dobles, Cástor en Géminis, que alcanzo a ver de puntillas en las escaleras, es el problema del T2. Nada ni nadie es perfecto. Y este T2 es muuuuuuy alto para mí. De hecho, no consigo alcanzar el doble de Perseo, ni con escaleras y tengo que renunciar a su observación, me siento como una niña que quiere crecer. Qué contradicción. 




La niña. Uff…

Pero tengo compensación con la galaxia NGC 891, entre Almach y M34. La observamos primero con el N26, para pasar después al E13 para profundizar, aún perdiendo algo de brillo. Aunque de gran tamaño, se diluye débilmente. Un verdadero premio, a lo mejor, el de la tómbola, que no debe faltar en una feria que se precie.

En la Osa Mayor, dominan la Nebulosa del Búho (ó M97), que con el N26 es poco más que una manchita, pero que con el E13 se resuelve perfectamente su interior, y M108, una galaxia en espiral que por primera vez logro apreciar. Uf!, esto sí es empezar de nuevo esta afición. Nuevas cosas, nuevos objetivos, o nuevos ojos!!!

Pero no todo es maravilloso en la noche, hay humedad. La funda del T2 está mojada, pero sólo me doy cuenta cuando observamos objetos que no nos llaman mucho la atención, como son el M79, el pequeño globular, compacto, o M41, un cúmulo que se aprecia mejor con el 26, pues en el 13 no cabe. Lo bueno de la zona de Can Mayor, donde está M41, es la multitud de cúmulos abiertos que encontramos, para todos los gustos, como el NGC 2360. Esta zona es en sí un inmenso cúmulo estelar.

Ahora toca subirse al carro de los Gemelos, ya sé lo que me espera, bien!!! Aunque yo sea pura felicidad, mi compañero lleva la noche peleando con el Telrad, que no deja de humedecerse y le complica las búsquedas (cuando desmontamos, el secundario estaba parcialmente congelado). Pobre, la lucha que tiene con el buscador para que yo disfrute como lo estoy haciendo. Aunque me sienta algo culpable internamente, no impide que yo continúe entusiasmada.

Pues, en Géminis, me centra M35, impresionante cúmulo, más grande y joven que su compañero, el débil y pequeño NGC 2158. Preciosa imagen de conjunto.

Y pasamos a Auriga, con M37, que estalla dentro del Nagler 26!!!. Nunca me canso de observar este cúmulo, qué maravilla de campo!

En nuestra nueva liga astronómica, tenemos la ventaja de observar en otra división. Algunos objetos, aún sin colores, se aprecian mejor que en foto, tridimensionales, tangibles, es como si los palparas. Y, además, no sólo son imágenes, son sonidos, olores. Toda la noche nos han acompañado el tintineo de las campanas de ganado cercano, el cantar de algún ave, el olor a tierra mojada…

Por fin llega el momento más esperado de la noche, la montaña rusa del Parque de Atracciones, que en este caso tiene nombre propio: M42, en Orión!!! Sólo la sonrisa de mi compañero al quitar el ojo del N26 me anticipa lo que voy a observar. Subo las escaleras, me asomo al ocular y… mi estómago cae 50 metros en picado, mientras yo grito de pura emoción. ¿Cómo describir esa imagen de puro vértigo y entusiasmo al mismo tiempo?

Mi cerebro intenta procesar la imagen. Es increíble, maravillosa. ¿Cuántos adjetivos debería utilizar para describir lo que veo? Nunca había contemplado así M42. Brazos en movimiento, palpables, evidentes, que te atraen como un canto de sirena hacia un trapecio perfectamente perfilada su forma geométrica con puntas de diamante. Quedas atrapado completamente en ese corazón brillante, que late sin cesar.

Por fin, oigo a mi compañero, ensimismada como estaba, apenas oía que estaba intentando cambiar el N26 por el E13. Él sólo tiene que subir un peldaño para hacer el cambio. Mientras, mi cuerpo sigue realizando círculos de emociones, al son de esta montaña rusa en la que estoy subida. Es imposible bajar de ella ni un solo instante. Mis ojos se clavan de nuevo en M42, ya a través del E13. Logro ver hasta 6 estrellas en el Trapecio!!! Ya sí que me es imposible dejar de gritar, reír, llorar, porque también se llora de alegría.

Bajo de las escaleras de esta atracción, todavía obnubilada por las sensaciones vividas. Sólo esta imagen, ya ha merecido la pena la pérdida de sueño, el frío y el mes de espera para el T2!

Gracias T2 porque has sido capaz de hacer renacer nuestra inocencia en la astronomía, por darnos nuevos ojos, nuevas vivencias. Un largo año se abre ante nosotros en el que todo va a ser nuevo otra vez. Esta vez hemos sido niños en un Parque de atracciones, quién sabe qué próxima experiencia viviremos. ¿Viajaremos en el espacio? Eso, siempre.

Me vienen a la cabeza unos versos de Neruda mientras recogemos:

    “Casi fuera del cielo ancla entre 2 montañas
   la mitad de la luna.
    Girante, errante noche, la cavadora de ojos.
    A ver cuántas estrellas trizadas en la charca.
    Hace una cruz de luto entre mis ojos, huye.
    Fragua de metales azules, noches de las calladas
   luchas
   mi corazón da vueltas como un volante loco.
    Niña venida de tan lejos, traída de tan lejos,
   a veces fulgurece su mirada debajo del cielo…”

Y es que esta noche, hasta la luna ha viajado con nosotros. No, no se ha ocultado, se ha quedado para disfrutar con nosotros de esta aventura.

En el regreso, hay algo que nos viene a la cabeza y son las palabras de nuestro amigo JCS,  el querido José Carlos:

“…mirar al cielo desde un alejado monte, una terraza, jardín o simple ventana y extasiarse con los luceros que se pueden ver, aunque lo hagamos a “ojo desnudo”, nos transporta hacia otra realidad donde los sentimientos se imbrican y confunden, pero provocando cierta dosis de felicidad por alcanzar lo, aparentemente, inalcanzable. Ese conjunto dispar de sensaciones no tiene precio…”



Dedicado a todos aquellos que todavía sienten eso y, sobre todo, a aquel que cada luna nueva, me lleva al Parque de Atracciones.